8 de enero 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

¡Amigo, qué ritmo! Solamente fueron tres ruedas y el índice Merval mejoró 7% su cierre de 2003. Si no le alcanza a su gula, piénselo en dólares y vea ese efecto creado entre la baja de la moneda foránea y la suba de los activos locales, y puede estar en los dos dígitos de beneficios en 72 horas. Exactamente el tiempo que se precisa, entre concretar una orden de compra y tener que abonarla, en el plazo normal. Si el hombre vende «contado», al tercer día, se consiguió una diferencia de ese nivel de 10%, en dólares sin poner un peso. Un fenómeno que pareció involucrar a casi todos los recintos referentes en el arranque semanal, pero que solamente permaneció en el de Buenos Aires, durante el martes. Los demás debieron digerir, después de tragar un bocado demasiado grande, y se tomaron el respiro habitual. Aquí, con la notable participación de una acción de Aluar que pasó de la tradicional sobriedad a ser una plaza caliente al volver a estar en el Merval, la segunda rueda semanal empujó hacia arriba, se vio contenida por las tomas de utilidades y, después, retomó el paso con aires sobradores. Respondiendo la afluencia de órdenes, haciendo olvidar que estamos en enero, queríamos remarcar el caso de Aluar y emparentarlo con comentarios previos, cuando referíamos la importancia de salir de una línea de medianía y participar en la cartera mayor.

La excelente oportunidad de pasar a incorporarse a carteras institucionales, las que se mueven solamente donde advierten un terreno con liquidez más o menos segura. No solamente para vender, sino para comprar y no ver que se estrangula una plaza por falta de papeles.


Yéndose Atanor, se sabe que el lugar no será ocupado por este trimestre Merval, hasta marzo, pero en ese instante quedarán dos plazas virtuales: una que haga de Atanor y alguna que pueda entrar, porque el total no cubra 80% del exigido en el índice ponderado, respecto del volumen general.


Con un mercado como el que se perfiló de entrada, aunque sabido es que mantener semejante ritmo es imposible, con una tendencia de fondo que permanezca firme y con montos transados que se amplíen: señores empresarios, las «suscripciones» pueden estar otra vez en vigencia. Obviamente, de acuerdo con virtudes y prestigio de las sociedades que lo intenten, pero puede haber terreno apto para financiamiento que suplante al bancario, que no genere más endeudamiento, que sirva para expansiones o para cancelar otros compromisos.


Parece que todo rebota como «buena noticia» en estos tiempos, sea el fracaso de una mano derecha presidencial en el PAMI o el bochorno del caso de los sobornos o cuestiones que están siempre calientes con los acreedores. Para el PAMI tenemos una solución: bajar la cortina. Empezar de cero. Y mostrar sus balances en Bolsa, cada trimestre. No puede fallar.

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