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Aceptable, como razonar simplista de un inversor magullado. Admisible, para la oficina de un comisionista al que le llovían los llamados, con gente queriendo saber Informate más
Significaría que en todo el trayecto, desde los «500» a los «1.250» puntos del Merval: el Fondo Monetario estuvo dando su entusiasta apoyo al país y, de paso, a la Bolsa. Sabemos que esto no fue nunca así, pero la tendencia rotundamente positiva pasó por encima de tantas cuestiones tanto, o más, delicadas que lo actual: como si se tratara de una aplanadora. En varios tramos, decíamos que el mercado bursátil local había hecho realidad, lo que siempre se considera un pecado capital: el fabricarse una isla, desconectada con el contexto. Resulta que también son síntomas clásicos en los ciclos que cuando se está en tendencia y estado de ánimo optimistas, todas las malas noticias se toman con muy poca preocupación en el mercado. Y al estar en situación de debilidad, cualquier señal contraria del escenario se ve repercutir amplificada.
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