El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es fácil suponerlo, porque no habría otro modo de fundamentar ese crecimiento, que haciendo que los factores jueguen decididamente a favor. Y proyectando como muchas veces se ha cometido el error de proyectar crecimientos empresarios, para sustentar niveles de acciones demasiado altos y bajar el «price-earning»: suponer que ciertas condiciones favorables se mantiene inalterables en el tiempo. Y, desde allí, llegar a la cantidad de años necesarios para que ese ratio precio-utilidad se ubique en el número deseado. Esto, que es sumamente débil y riesgoso, para valuar acciones, se convierte en dinamita pura si se lo hace en función del país.
Dejá tu comentario