Tanto dar vueltas -como el perro que se muerde la cola-para terminar en lo que podía haber realizado con menor utilización mediática y sin tener a la gente, y a los mercados, con el corazón en la boca. Pero, son «estilos» y sólo habrá que sufrirlos, ya que parecen lograr adeptos. Tal vez se presente la nueva batalla dialéctica como otro triunfo de la dignidad sobre los expoliadores (no estaría mal, como idea-fuerza dentro del estilo). Algunos otros pormenores se irán sabiendo, hasta dónde uno le torció el brazo al otro o si resultó una escena sobreactuada a sabiendas de que todo ya estaba acordado pagar y visto bueno.
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Por de pronto, la reacción de la plaza bursátil -donde los muchachos no se pierden una-resultó la mayor caja de resonancia; lástima que el común de las personas le presta poca atención a esto, pero esa disparada de 6% con más de $ 100 millones de efectivo pareció el festejo de haber descubierto cientos de pozos petroleros, o algo así...
Y en esa rueda, la tendencia fuertemente tomadora estuvo presente antes de conocerse la noticia sobre el «acuerdo» a que se había arribado. Como siempre, una vez que llegan órdenes voladoras no identificadas (los ovnis de las Bolsas) aparece una segunda línea que se prende del pasamanos, aunque no sepa de dónde viene el colectivo, pero intuye adónde va. Y es suficiente. La segunda corriente ya entona las plazas mucho más de lo que parecía, el volumen se acrecienta, la novedad está apareciendo en todos los medios de comunicación y llegan los que no se quieren quedar afuera, imaginando que esa noticia «bomba» habrá de impactar mucho más. Algunos, hasta presuponen que ellos son los adelantados, obrando de inmediato al oír la noticia; sólo se anticipan al último, el que ve la suba de los indicadores y le pregunta al vecino, ¿qué es lo que pasa? Siempre habrá alguien en poder de la información antes que todos. Y la utilización de la especie resulta un supuesto delito, imposible casi de combatir. Nadie, tampoco, se pone seriamente a indagar de dónde provinieron los primeros con «la precisa» (que si es del propio ambiente oficial, es cuestión muy delicada). Lo cierto es que se tendió la mesa y se tomaron tenedores y cuchillos para gozar del menú: que no todos los días se puede arribar a un final feliz después de una película argentina de suspenso. A pesar de que era opinión general en el ambiente que si no era el martes mismo, el tema se iba a arreglar en unos días, la explosión alcista estuvo presente como si a todos les cayera como notable sorpresa. En eso reside la habilidad de los más sagaces estrategas de mercado: en hacer de un hecho previsible, algo descomunalmente novedoso. ¿Levanta esto la bruma que envolvía desde febrero? ¿ Volverán capitales idos oportunamente? ¿Se contendrá el volumen alto, para asimilar toma de utilidad? Lo responderá el mercado, dentro de su vida normal.
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