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Todavía falta bastante para que pueda surgir la compra por convencimiento de haber dado con activos muy regalados o porque se piense firmemente en un porvenir inmediato venturoso en el concierto político-económico. Los comentarios de balances, recientemente llegados, siguen señalizando los problemas estructurales que no se han resuelto, la esperanza de que las variables al menos se mantengan así y la incertidumbre acerca de los próximos costos que deberán afrontarse. Lo que ya venía en muchos balances anteriores, nieblas que no se disiparon, futuro sobre el que pocas sociedades se animan a pronosticar de un modo firme. Y la Bolsa fue reflejo de esto, buscando sacar partido de una coyuntura a favor, pero con una pierna adentro y la otra afuera del mercado: prestos para correr hacia la salida, ante el menor ruido de disturbios en las variables.