Pagani anuncia un desembarco de planta industrial en Brasil, con inversión de u$s 20 millones, y Arcor -uno de los complejos insignia de nuestro país, fundado y crecido en la Argentina- hizo lo que siempre debe hacer el empresario que tiene el claro objetivo de potenciar la utilidad: concurrir al lugar donde más ventajas obtiene o le ofrecen. Por otra parte, no puede decirse que Pagani resulte un opositor a la política de Kirchner, más bien se lo ha visto respaldando políticas. Pero al momento de hacer números para montar nuevos «fierros», opta por Brasil y los clásicos incentivos de los vecinos respecto de privilegios impositivos, años de gracia, más todo el apoyo que puedan darle. Porque Brasil quiere seguir acaparando totalmente el segmento industrial de la región, dejándonos con el viejo eslogan de resultar «el granero del mundo». Algo así, como decirnos: «Muchachos, ocúpense de las materias primas, que nosotros nos encargamos del valor agregado...». Y de seguir abriendo fuentes de trabajo genuinas -fábricas-, privadas, y no solamente traer remedos de «New Deal» con monumentales gastos públicos. Que si uno da trabajo haciendo una ruta ahora, no va construir otra encima para que conserven los puestos de trabajo los asalariados, mientras que una fábrica, seguirá siempre. Y con los riesgos y costos a cargo de un empresario. Son las distintas políticas económicas en el Mercosur, una falacia asociativa donde uno no tiene ninguna vergüenza de tentar con subsidios para quedarse con una empresa más -hace una semana habían anunciado la instalación de Xerox en Brasil- y el otro se la pasa inventando retenciones, como castigo para romper las leyes de mercado. O apostrofa empresarios porque pretenden «ganar mucho». Peor todavía, «porque ganaron mucho en la década pasada...». Ya se sabe bien quién es el actual ganador en las distintas ponencias y quién será todavía mucho más ganador en el futuro, cuando todo lo que se instale vaya dando ganancias y trabajo en Brasil. Mientras, nos llenamos la boca porque los bonos posdefault están con un riesgo-país debajo de los 1.000 puntos: algo por lo que algún funcionario, tal vez, reclame medalla. Bien por Pagani, por Arcor, triste para la Argentina que vayan haciendo un futuro fuera y cuando tanto se precisa multiplicar ese trabajo genuino, el único perdurable. Si algo no debíamos tener en estos tiempos son recalcitrantes en contra del capital y de las empresas; pero es que la Argentina suele producir gobernantes que van contra lo que se necesita. Hemos perdido una planta de veinte millones de dólares, no importa; hay tantos haciendo fila para venir a recibir flagelación de nuestros funcionarios, que nos damos el lujo.
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