7 de septiembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Que si para los bonistas iba a existir otra oferta. Que si Lavagna, como otras veces, debiera salir a dar marcha atrás y con esa permanente sensación de escasa seriedad, donde se tratan y desarrollan situaciones tan delicadas para el país. Que si nuevamente se dieron datos de una inflación de película, tan lejos de la sensación del común de los consumidores como de la realidad con que se sopesan los rubros. La suba en artículos esenciales, compensando con una baja en la ropa -plena época de liquidaciones de invierno- y, especialmente, el segmento «turismo», es un seleccionado tan sofisticado como para que se acuse 0,3% solamente. Todos, absolutamente, consumimos alimentos; muy pocos son los que realizan turismo en el total poblacional. Y, también, no son muchos los que compran ropa a finales del invierno, sin esperar la nueva estación. Pero, así son las cuentas y las «puertitas» que se utilizan para intentar dibujar un escenario, que tiene mucho más de virtual que de real.

Agregándose otro frente, por si los hay pocos, todo en torno de la tragedia de la AMIA promete nuevos focos de protesta, e indignaciones. Que se suman a una sociedad que no puede salir de la vida alterada, por una serie de meteoros que la aguardan a cada semana. Y, en medio de esto, salió caminando la Bolsa y sus acciones para subir cerca de 4% (y su volumen).

Algunos de los que aparecen muy de cuando en cuando con un llamado telefónico, suponiendo que por ser periodistas del tema bursátil debemos tener «la precisa», se hicieron presentes con ese llamadito y la clásica pregunta:
«¿Está para comprar la Bolsa?». Lo mismo que si nos hubieran preguntado por el mercado del uranio: ¿qué se les puede decir? No existieron novedades favorables, desde el punto de vista fundamental, más bien todo lo contrario. Y, sin embargo, allí fue el Merval con su aumento de casi 4% en tres días y coronando un viernes con unos $ 40 millones de efectivo en acciones. ¿De dónde vino este «Halley» bursátil? ¿Será sólo su esfera, o poseerá una larga cola de fuego para seguirla? Mejor, no intentar más que seguir los aconteceres y no tirar botellas al mar...

De cualquier manera, esa escapadita alcista motivó tales inquietudes comunes, de inversores individuales, lo que podría delatar que existe una «alta capacidad ociosa» en capitales de riesgo que no se animan pero
merodean. Lo mejor que se puede decir de esas tres ruedas es que cumplieron con la premisa de alentar alzas de precios mediante suba gradual del volumen. Y no es un mecanismo armónico que se vea muy a menudo hoy día. El asunto es que está otra vez el mercado rondando la órbita de los «1.000 puntos», entró en la zona de atracción y para ver si puede concretar un aterrizaje sobre superficie que le es negada desde principios de temporada. ¿Liquidación otoño-invierno?

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