Sería bueno en estos momentos del mercado local, ver numerosa concurrencia dentro del recinto de operaciones (aunque se opera por terminales) y reencontrar el marco, la esencia, el espíritu de las grandes jornadas del sector accionario. Parece increíble tener que expresar esto como un deseo casi fantasioso, cuando antes era más dable desear que no existiera tanta aglomeración de gente en el recinto. Y, mucho antes todavía, que no se juntara tanta multitud en las calles aledañas (o mirando las famosas vidrieras de la financiera SIDESA, allí en Sarmiento donde se colocaban pizarras con las cotizaciones) pero los cambios han traído un poco de todo, no solamente de ver estrenarse un nuevo índice Merval.
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Como se decía antes, «octubre está como para alquilar balcones» y ver de qué modo se enlaza el movimiento espectacular de setiembre. Con mayor frialdad, que aquellos que son participantes activos de la inversión, tenemos nuestra expectativa por encontrar las verdaderas razones de un desplazamiento que ha sido muy notable en superficie y en indicadores: pero teniendo que contentarse con lo intrínseco de la Bolsa. La gente de los países europeos y del FMI no parece estar tan halagada con el tratamiento que le siguen dando a los temas desde nuestro elenco gobernante. Por más que el latiguillo reiterado en setiembre, en el ambiente bursátil, pasaba por afirmar que «en un par de semanas se arregla todo» (respecto, en especial, con el asunto de la deuda). Las semanas corrieron, los días se sumaron, las ganancias y el volumen también: pero, estamos frente a los problemas y con resultado bastante incierto en el modo de derivar. Podría aventurarse que la plaza accionaria, por propio impulso del mes anterior, habrá de sostener un ritmo importante en general: el tema es de qué modo se compondrá el mix de órdenes, con el temor a que la toma de utilidad con diferencias importantes que buscarán el concepto de la «utilidad realizada», no afecten el camino. Los tiempos se acortan, estará la ratificación de la propuesta argentina, quedará pendiente la recepción a la misma. Ya no habrá demasiado lugar para seguir viviendo de expectativas, ni de entusiasmos, sino que aparecerán las realidades para dotar a la tendencia de un rumbo con cartas a la vista. Si se da la buena, el pensar en un boom que cobre gran cuerpo no es tarea de adivinación, sino de casi lógica. Pero, si algo oscurece de nuevo el panorama, tendríamos un mercado que se ha elevado en cotizaciones, al par de órdenes importantes y que debería desagiarse fuerte, si se corta el suministro necesario de parte de la demanda. Octubre es un mes de viejos fantasmas agresivos en el mundo, no así en nuestro medio, pero probablemente no exista mercado más tenso en este mes de 2004 que el nuestro. Por lo que ha subido. Informate más
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