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Noviembre tuvo comportamiento complicado, llegando a insumir más de $ 100 millones por rueda, hasta resumirse a una cuarta parte el viernes pasado. Y la tendencia que vio florecer los precios, formando un «serrucho» adverso y donde las bajas nuevas fueron más bajas que las anteriores al repunte temporal. Esto es un plano para los operadores, los amantes de la técnica y sus figuras; nos preocupa más el componente psicológico que promovió primero el alto en el entusiasmo de demanda. Después, la duda que trabó las ruedas. Finalmente, esas caídas en secuencia y que terminaron por gastar las últimas energías. El cambio de expectativas, la teoría acerca del comportamiento humano y que valió un Nobel, el modo en que se formaliza un cambio de ángulo para ver la actualidad y el futuro inmediato. Aquello que, mágicamente casi, hace que un operador «optimista y alcista» se pase a las filas de los «pesimistas y bajistas». O se quede junto a una tercera fuerza intermedia: «la de los escépticos». Como en las elecciones, conforman una fuerza de independientes y capaces de ser determinantes en la tendencia, según qué posición asuman. Hay muchos que no están ni comprando ni vendiendo -como grandes carteras-, pero miran el escenario con desconfianza. ¿Salir con volúmenes como los que se vienen dando?, difícil, a menos que se juegue contra el propio dinero.
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