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En fin, imaginar un escenario donde el ritmo inflacionario tome otra graduación (ya no se pueda colocar un porcentual imaginativo) implica problema mucho más drástico que determinar la suerte de un bono. Ninguno de los serios traspiés que nos han abordado en estos años es comparable con lo que sucedería con nosotros en caso de retornar «la vieja dama» inflacionaria. Por más que también se imagine la primera reacción oficial, tratando de poner cepo con controles, eso solamente significaría el principio del fin. Lamentablemente, salvo por contabilizar como positivo el haber ganado experiencia, en nuestra economía todos los males han sido probados. Unas veces de a uno, otros dispersos, en zonas terribles todos a la vez. Nada nos tiene que ser contado por algún libro de texto o traducido de otro idioma; vivimos, según la edad de cada uno, todas las instancias o solamente varias de ellas. Pero las tuvimos de cuerpo presente y teniendo que aguantarlas con el lomo, inventando anticuerpos y colocándole la manija para seguir subsistiendo. Informate más
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