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¿Sabe qué?, nos imaginamos a un siguiente gobernante -declarando su propio default- y acusando a los que tomaron esos bonos del año 2005, con rentas que debían haber advertido al inversor sobre el riesgo que corría. Repasemos lo especulado: que se los pudiera dotar de 10% -en dólares-, o que se haga un remedo de los viejos y funestos, VANAS de los '70 con la indexación inflacionaria a cuestas: ¿no resulta un premio indicativo del gran riesgo argentino? Y si no se colocan tentaciones por el estilo: ¿quién iría a comprarnos un título? Aquí el truco consiste en que se buscará matar tigres en sus jaulas, y la redada comprenderá a los fondos para jubilaciones (que Dios se apiade de futuros jubilados) o a bancos. Los que no por casualidad se ven ahora «compensados» con esa suma dada a conocer días atrás. En definitiva, no será un verdadero test voluntario, saliendo al ruedo a enfrentar a la bestia, sino con ciertas redes «voluntarias» asegurando que el asunto no resulte un papelón. Pero si con tales redes hay retribuciones altas, imaginemos qué tipo de imán habría que colocar para atraer sin compulsión.
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