Nos preguntamos, como la mayoría de los que están en el ambiente bursátil, de qué tono resultará esta semana en el mercado. Si bien hay que partirla, porque una sucesión será el final de agosto, más un par de ruedas iniciando el noveno mes. Y no es sólo anecdótico, podríamos asistir a una clara división en lo que resulte el remate de este período mensual -el que les da vida a las estadísticas de las carteras, de especial importancia para las institucionales- y el empalme que se realice con setiembre. Lo principal parece atravesar por el suministro de energía que tensó las cuerdas de la plaza, durante jueves y viernes. Y por el modo en que las ventas alcanzaron a equiparar el notable poder a asimilación de los tomadores, hasta -incluso- desnivelar con margen negativo leve. Existe, por el momento, un fuerte cruce de opiniones encontradas, respecto de los pasos que seguirá la tendencia. Si bien en estas ruedas de la segunda parte de agosto se reafirmó el dibujo de quedar un poco más arriba, tras cada reflujo de las alzas, y pudiendo el Merval instalarse por encima de los 1.500 puntos, de modo cómodo, extraña que prosiga un abastecimiento fluido de órdenes vendedoras. Una porción, cierto es, seguramente proviene de las tomas de utilidades cortas, que van tomando y devolviendo posiciones con alguna diferencia. Pero, no quita que la imagen del mercado persista en evidencia esas luchas muy parejas, donde el alto caudal de negocios no consigue movilizar en forma proporcional a las cotizaciones ponderadas. Con tres ruedas arriba de los $ 100 millones de efectivo, en una sola semana, el viernes el recinto se vio atosigado de tal modo que los $ 122 millones logrados solamente alcanzaron para bajar poco. Y las tres plazas principales dando negativo, casi 2% en Acíndar. Será interesante observar la compulsa que realiza, sobre las carteras institucionales, nuestro colega Jorge Herrera: en función de cómo se compone la torta de inversiones de tales entidades. Y si en agosto se puede percibir una suba interesante, en la proporción de acciones que posean. Si nada sucede por tal flanco, habrá que imaginar que hay una corriente extramuros viniendo a recalar en nuestro recinto. No se hacen $ 130 millones, y menos se los casi repite, con el simple concurso del llamado «chiquitaje». Especie, por otra parte, que está muy raleada en nuestro escenario bursátil, que no contiene calor popular desde hace mucho tiempo. «La fuerza», denominación que dimos a esas filas de tomadores de gran poder, se hizo presente de manera más notable en estos finales de agosto. Quizá, ya sin posibilidad de ocultar las cartas, sabiendo a la descubierta a asumir posiciones o a cubrir otras. Con gran expectativa se abrirá la rueda de hoy, todavía en el aire: el olor a pólvora del viernes.
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