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Esto, como para ingresar de lleno a una semana cargada de efluvios políticos y que se diversifican en sus efectos sobre los hacedores de mercado. Si esperar para ver, si jugarse de antemano, si seguir vendiendo o asumir posiciones después del derrape. Todo está en juego, y puede deparar un resultado o el contrario. La tercera posición sería ver un período de equilibrios, sin agresiones mutuas y dejando correr las ruedas hasta la otra etapa, que ya incorporará los resultados de los votantes. Como viene siendo norma en esta zona, conviene advertir qué tipo de municiones habrán de traer los de la oferta. Si dejaran terreno libre, como el viernes, para que alguna corriente tomadora reacomode el desastre bajista que nos estuvo acompañando, o si esa corriente de salida retomará el curso, yendo hacia esa hipótesis de estar vendiendo activos diversos para retomar en dólares. En todo caso, a qué se debe: si a Greenspan, o a un frente local que está nervioso. Y que deberá afrontar otro tramo de tensiones con la reunión de una cumbre en Mar del Plata, prometedora de disturbios (la Argentina prometiendo derribar aviones no es mensaje de todos los días por estos lares...).