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Bueno, llegó el momento en que el desequilibrio se hizo presente y puso en aprietos a un Merval que estaba volando camino de los 1.700 puntos, al que se le quebró un ala y se encontró viendo de cerca, otra vez, el piso de los 1.600 puntos. Caray... ¿qué pasó? ¿Tan escaso nivel de aceptación a determinados precios? ¿O los compradores querían «chuparse» las posiciones de oferta y sabiendo que igual seguirían apareciendo abajo?
Lo que comentamos acaso pasa inadvertido, es un pequeño pasaje en el trayecto del año, posiblemente se borre en un par de ruedas. Mejor que sea así. Pero nos gusta seguir y apuntar tales desfases y quebradura de armonías. Se vio un mercado al que toda venta le quedaba holgada, como si tuviera un par de talles más que las espaldas que poseía la compra.
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