17 de noviembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Lo tuvimos que mirar dos veces, hasta convencernos de que el total de negocios de la rueda del lunes -en acciones solamente reunía $ 35 millones de efectivo. Todo podía haberse resumido en consecuencia. Acaso, una fecha donde algo había salido de circuito. Fuimos a corroborar con el peso relativo de lo accionario, dentro de la suma total de negocios en el mercado de esa fecha. Decepción mayor. De un nivel que se movía de 10% de mínima a 15% muchas otras veces, el porcentual había bajado a solamente 6% de participación.

Una rueda que vino a dejar en el aire toda conclusión, porque la semana anterior había resultado de mala para pésima, pero dentro de cierto marco. Que se había encogido el viernes, posibilitando un ligero rebote, y que estaba abierta la posibilidad de ver otro inicio de pocas luces. Pero, pensar en una depresión de órdenes como la que se soportó es como haber retrocedido mucho camino en el año.

Repasamos el diario de la mañana del lunes, buscando algún causal que hubiera detenido de tal forma a las acciones. Un título decía: «El país crece más de 8%», lo que resultaba un estímulo probable. Otros apuntaban a opacar el crecimiento. Como el de «Temen mayor impacto de suba en carnes» (inflación). Y cierto malestar de gobernadores, quejándose por medidas. Mientras que en 10 provincias avanzan en reformar constituciones. Sobre inversiones, ciertos consejos para «invertir más en los bonos indexados» (inflación II). No había nada de impacto directo contra el mercado, al menos desde las noticias económicas a la vista. Por lo cual, la plaza bursátil quedó atornillada a sus propios designios y en «borratina» de demanda, que fue seguida por la oferta. Hasta tal punto, que se consiguió un muy leve rebote en precios ponderados (aunque Galicia y Petrobrás bajaran).

 
Los $ 35 millones deben quedan registrados en nuestra columna, que es una suerte de apostillas para colocar en un costado de las estadísticas. Dejamos anotado en nuestro «libro de bitácora» que la semana arrancó con un mercado atorado en medio del barro, visto que el agua se había escurrido por alguna grieta. Rueda de las insufribles, que las hay, todavía peor que las fechas con bajas, porque cuando no hay volumen, no se hace mercado. Ni nada, y velamos esperando el siguiente desarrollo semanal, cruzando los dedos para que no exista confirmación de tal contracción. Estamos llegando a mitad de mes de noviembre. Y es concreto que el mercado ingresó en una zona de nebulosas, días antes de las elecciones, y nunca más pudo salir del túnel que lo tiene opacado, y que en vez de advertirse un levantarse de la niebla, arranca esta semana con tal orfandad de volumen.

La tendencia de remate de ejercicio está seriamente condicionada, las variables lo delatan, a menos que aparezca esa ráfaga que da los golpes de mercado súbitos.

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