14 de diciembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Son tan escasas las municiones que cruzan por el recinto, referido al tema principal -los negocios- que solamente resta por pensar, para no caer en un diagnóstico definitivo, que sabiendo que hay pocas, la estrategia pase por hacer todo el esfuerzo concentrado en las ruedas de la segunda mitad del mes, procurando en un embalaje corto darles un toque alcista a los precios y sembrar una imagen distinta para dejar el año. Ciertamente que el valle que se produjo, como si aquella rueda de $ 130 millones hubiera estado maldita, creó asombro entre los amigos y favorecedores de la inversión en Bolsa de nuestro medio. Y por tratarse del mes de remate de ejercicio, indudable temporada alta del ciclo anual, los gestos de asombro se hicieran más remarcados.

Circulante no falta; en realidad, es probable que sobre en el mercado doméstico. Pero la mayor detención de la liquidez puede que haya provenido de afuera. Esa formidable resurrección del oro, todo lo que ello implica como un resumen de lo que se está pensando en el mercado internacional, es capaz de haber cerrado los grifos y haber convertido en conservadores hasta a los más audaces (que son los que se animan en recintos como los nuestros, de alto riesgo).

Complicado el asunto para dilucidar ese freno que llevó a los volúmenes a marcas piso de $ 40 millones, casi lo mínimo indispensable, como rascando el fondo de la hipótesis lata de órdenes. Nada ya puede causar más asombro en tal sentido, siquiera que todavía pueda encogerse aun más el fluir de dinero hacia acciones.


Cuesta hallarle el flanco positivo a la muestra de debilidad. Nos quedamos con aquella idea de que se esté esperando el
«momentum» para concentrar energías y cambiar la palidez por un color más saludable. Sin buscamos otro para agregar, podría estar por el andarivel de los precios. Y reconocer una línea de pisos que se muestra mucho más sólida que lo previsible, si bien la oferta estuvo colaborando quitando presiones excesivas. Pero, sea como fuere, el valle y el rebaje terrible de órdenes se estuvieron atravesando con bastante gallardía en el índice Merval.

¿Habilita ello a pensar en que tampoco hay ya vendedor debajo de esta línea de precios? En tal caso, encontraríamos un mercado disecado por demás, desde las dos puntas.
Nadie para pagar arriba, pocos para conceder cantidad abajo. Eso es ingresar a «dique seco», como que a la nave bursátil la hayan quitado de su lugar natural -navegar en caudales razonablesy esté en reparaciones, sobre esas vías terrenas donde se apoyan los barcos averiados. Y es un mercado averiado, que entró a diciembre con algunas esperanzas y las fue viendo deshilacharse. Para algunas carteras, el ejercicio está terminado, son las que se ausentan ahora (y originan sombras largas...).

Dejá tu comentario

Te puede interesar