29 de diciembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

El lunes fue un mercado. El martes, otro. Ambos días casi dieron paso a un equilibrio perfecto, donde los precios entregaron utilidad con una mano y la quitaron con la otra. Pero la diferencia estuvo dada por lo sucedido con el volumen. Más todavía por la composición de tal monto negociado en el ir y venir. Lo que dejó hacer la oferta inerte durante el primer día, subir al Merval casi 1,5% con apenas $ 42 millones de efectivo, pareció resultar la última celada tendida por los «osos» en el ejercicio 2005. Porque, al día siguiente, ya con una tropa alcista que quiso buscar nuevas alturas y apresurándose a corregir los rendimientos en los pocos días faltantes, le salió al cruce una agresiva corriente vendedora. Que cortó la subida drásticamente y le propinó un empellón, para hacer decaer las cotizaciones hasta la altura de donde habían partido el lunes.

Y el total de negocios trepó a los $ 70 millones, agregando unos $ 26 millones a lo anterior y con una gran preeminencia de órdenes de salida.

Esto viene a tratar de dar más argumento a ese perfil, que habíamos planteado en «cupones» anteriores, respecto de un tipo de operador que se encuentra mucho más cómodo, para hacer las cosas prolijas, en el papel de vendedor que de comprador. Y en los desarrollos de ambas ruedas, se advierte un intento de avance desorganizado, llevándose por el impulso y acaso cierta desesperación por corregir al mercado antes del término del ejercicio, que consiguió la suba del lunes. Y se lanzó a la descubierta el martes, con más desorganización todavía, exponiéndose inútilmente a esa incursión de ventas que diezmaron las filas y obligando a un retroceso, que fue a los tumbos, sin defensas.
 

¿A qué jugar el intento del lunes, haciendo sobreactuar a los precios sin una base apropiada de apoyo? Nada más que para tener que devolver casi todo el martes y generando otra zona de desconciertos. Lo de la oferta resultó muy distinto, respondiendo a una estrategia bien diagramada, tan simple como eficaz. La misma que ha dado resultado muchas veces antes: quedarse agazapada, dejar que el índice mejore y salir a buscar el sustento en el punto de máxima. No presionar en demasía cuando no hay un debido terreno esponjoso, adecuarse elásticamente a las posibilidades que muestra el mercado, pero ser veloces en ejecutar sin piedad a un movimiento alcista precariamente armado.


Se podrán buscar argumentos en el contexto, después de ver los resultados, achacar lo del martes a esa reunión y declaración de toda la oposición a un nuevo zarpazo de gobernantes procurando el poder absoluto. No existió mucho más que eso, aunque podrían incluirse las distintas ponencias sobre el modo de resarcir al Central, aunque esto ya estaba sabido.

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