Y ya estamos del otro lado. Qué sencillo es el pase de ejercicio, aunque con las ceremonias clásicas nos parece que surcar de un número a otro, de un viernes para un lunes, es como una frontera elevada a la que hay que atravesar. En la Bolsa, muchas veces se ha visto tal imagen, de un ejercicio culminando de modo terminante hacia una dirección. Y cambiando violentamente de dirección, al inaugurar el otro número de año. Algo de eso habíamos descrito, cuando tratamos de intuir el pasar de la última semana. Que, en definitiva, fue un fiasco. Pero la culpa no fue del mercado, sino de los que quisimos ver alguna tónica especial por tratarse del período que remataba al índice anual (con toda la implicancia sobre las carteras).
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Entre los diversos modelos reseñados, uno mencionaba el de los operadores dispuestos a reunir fuerzas para retocar los saldos -a favor- en pocas ruedas. Y otro, que ahora dejó de utilizarse, el de adoptar actitud inversa y presionar los precios hacia abajo (por cuestiones fiscales y otras yerbas, que no vienen al caso ahora). Sin embargo, la tónica prosiguió dentro de lo que era conocido, se deslizó sin ningún ímpetu hasta completar el viernes con una rueda sumamente abúlica. En este caso, no se formó la imagen de una frontera: el empalme con 2006 debería resultar en el mismo tono y color, ritmo, pesadez, monotonía.
En otros años, aparecía ese montículo elevado y cuando finalizaba el ejercicio con las energías jugadas a todo tren, al pasar del otro lado se percibía un ambiente «desinflado» y que se solía atribuir «al inicio de vacaciones», donde muchos operadores fuertes habían cambiado escritorios por playas, desactivándose. Los veranos aquellos, los de «viejo» recinto, sí que resultaban tediosas siestas y un intermedio muy remarcado, que recién terminaba a inicios de marzo. Una real zona de «temporada baja» en la Bolsa.
Pero todo cambió. Y llegaron los «veranos calientes», donde muchos cambios rotundos de precios y negocios se fueron dando en los meses playeros. Si hablar de los que contuvieron hechos tan especiales como con la irrupción del plan Bonex (capaz de ver abrir una rueda que dejarían 50% de baja general, en un día). Contabilizando solamente veranos donde no existieron novedades de gran peso, igualmente anotáronse variantes de nota en las acciones. De hecho, tenemos en nuestra estadística mensual un gran predominio alcista en los transcursos de enero: en los últimos quince años, nada menos que 11 eneros resultaron favoreciendo a las carteras. Después, bastante equilibrados los febreros, con 8 a 7 por las alzas. Y un rotundo saldo en marzo: con diez años con aumentos, sólo cinco bajistas. Quiere decir que estamos ya en un muy buen trimestre: lo único que falta, que nos quejemos del calor, señor...
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