El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Entre los diversos modelos reseñados, uno mencionaba el de los operadores dispuestos a reunir fuerzas para retocar los saldos -a favor- en pocas ruedas. Y otro, que ahora dejó de utilizarse, el de adoptar actitud inversa y presionar los precios hacia abajo (por cuestiones fiscales y otras yerbas, que no vienen al caso ahora). Sin embargo, la tónica prosiguió dentro de lo que era conocido, se deslizó sin ningún ímpetu hasta completar el viernes con una rueda sumamente abúlica. En este caso, no se formó la imagen de una frontera: el empalme con 2006 debería resultar en el mismo tono y color, ritmo, pesadez, monotonía.
En otros años, aparecía ese montículo elevado y cuando finalizaba el ejercicio con las energías jugadas a todo tren, al pasar del otro lado se percibía un ambiente «desinflado» y que se solía atribuir «al inicio de vacaciones», donde muchos operadores fuertes habían cambiado escritorios por playas, desactivándose. Los veranos aquellos, los de «viejo» recinto, sí que resultaban tediosas siestas y un intermedio muy remarcado, que recién terminaba a inicios de marzo. Una real zona de «temporada baja» en la Bolsa.
Dejá tu comentario