«Resulta curioso, pero a pesar del esfuerzo no caerá el nivel de deuda...», mencionaba la tapa de «Ambito Financiero» del martes ante el mecanismo de pagarle al FMI, recibiendo un bono de Tesorería. La idea fue después irrigada mediante una conferencia de prensa, donde -según funcionarios- nada parece haber cambiado para nadie. El Central, el ejecutor del esfuerzo, parece haber quedado complacido y bien pago tras haber entregado dólares contantes y sonantes y quedarse con un bono, de un emisor que viene de un pasado inmediato totalmente fallido. A diez años, con tasa baja, un problema que pasa para gobernantes de 2015 (¿serán los mismos?). Con lo que se mencionó respecto de colocarle a Venezuela otros u$s 3.000 millones -para recomponer reservas de verdad- y sumado lo anterior: ya se tendría a Chávez siendo acreedor de más de la mitad de lo que se tenía de deuda con el Fondo. Todo esto nos da la impresión, como simples ciudadanos escuchas, de estar reavivando la época de los «alquimistas». Frente a un auditorio nacional, que contempla fascinado de qué modo el plomo se puede convertir en oro y que todo quede igual que antes. Basado en un cambio de personajes, donde muchos están dispuestos a creer que un acreedor es mejor que otros: falacia que todo deudor ha podido comprobar en el correr de su vida. Nos quedamos con nuestra humilde visión, después de tanto cambio de fichas y de colores: el asunto era eliminar a los auditores externos, que tanto han fastidiado a gobernantes argentinos al contarle a todo el mundo sus desvíos. Ahora, tendremos la «historia oficial», solamente. Pero no damos una moneda por una acción cuya empresa no deje actuar a los auditores: mucho menos, por papeles públicos respaldados en contabilidad que ha quedado sin auditor externo. Esto, visto la evolución de los activos, no es lo que piensan los operadores, dirá el lector: pero es que una cosa es «bicicletear» a corto plazo con bonos indexados por inflación y otra muy distinta sería encontrar a quien los quiera conservar como un activo de largo plazo.
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En definitiva, en una rueda que resultó tan alcista para todos los mercados referentes, se procuró desde ciertos medios demostrar que el pago al FMI había recibido el respaldo bursátil, por la suba de 3%. ¿Alguien dudaba que se haría efectivo lo tantas veces mencionado?. Nada que ver. La Bolsa, a menos que se haya vuelto idiota, ya no estaba más trabajando con tal vieja novedad. Y coincidió con una apertura de año en el Dow que fue espectacular, acompañado por el Bovespa y su aumento de 3,2 por ciento (más que aquí). Lo cierto es que arrancó un enero queriendo ser fiel a la estadística, opuesto totalmente al inicio de 2005 y donde caía 5% en primera semana. Promesa de un verano más divertido. Una promesa... Informate más
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