Vienen bien los cambios cuando un mercado se hace demasiado rutinario en ciertas mecánicas. Si se trata del bursátil, con más razón, puesto que debe ser el reino de lo inesperado. De lo imprevisible, muchas veces. Si el operador no acierta con los giros que da la Bolsa, obviamente que no le gusta para nada. Pero si se le ofreciera un menú distinto, quitándole la esencia de lo que es así desde su misma creación, seguramente que le gustaría mucho menos todavía.
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Y un cambio de nota acaba de suceder, con el pase de período entre febrero y marzo. Desde bastante tiempo atrás, nuestro mercado había dejado impuesta la idea de que en las últimas ruedas de un mes surgieran órdenes compradoras decididas a variar la clausura mensual del índice de precios. Si estaba negativo, acotarlo, o hasta darlo vuelta. Si era favorable, consolidar la marca y también superarla. Después, en el ingreso al mes siguiente, todo quedaba suspendido del aire y a expensas de toda agresión de oferta, que no hallaba mucho terreno esponjoso. Una verdadera frontera, con el gran esfuerzo antes de la línea y el desinterés inmediato.
Febrero venía bastante vapuleado, peor todavía cuando se lo cotejaba contra lo producido por el primer mes. Un intento previo, con $ 113 millones de efectivo, era como un prenuncio de que se vendría la atropellada de fin de mes.
Pero, a cambio, lo que apareció en la rueda final fue un aumento en órdenes pero con preeminencia notable de la oferta. Y hundiendo mucho más al indicador de precios de febrero. Obvio, las carteras de todo tipo debieron anotar pérdidas por inversión en acciones y quedando como un lastre, ante los avances de otras colocaciones. Casi era para preocupar bastante, porque si ni siquiera había tenido fuerzas para atacar las últimas fechas de febrero qué esperar del nuevo mes...
Y aquí sobrevino la sorpresamayúscula. Apareció un mercado totalmente renovado, entusiasta, con paso firme, desde el mismo lugar donde habían quedado cenizas de la baja. El primer día de marzo arrancó con $ 152 millones de efectivo en acciones y con el Merval llegando a los 1.753 puntos intradiarios, cerrando luego en 1.741. Diferencia, 1,62% en un día solo. Potencia extrema en Tenaris, con gran avance en volumen y precios, muy buenas gestiones en Acíndar y Petrobras. Todo con rasgos espectaculares y habiendo invertido el orden de llegada: era como la fecha imaginada para el 28 de febrero, que se hizo presente un día después. Acaso, partiendo de una pérdida mensual de 4,45%, toda mejora que se produzca lucirá mucho más ahora. No es argumento muy sólido. Y hay que ver si sobrevive en ruedas siguientes, ante la aparición de ventas. Pero quedó registrado que esta vez el dibujo cambió.
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