«Malas las recaídas»... Nos recordaban las abuelas, cuando uno salía de alguna gripe. Y en la Bolsa también, son mucho peores los descensos que parecen encontrar puntos de rebotes para volver a decaer, que si la línea se acelera para llegar a lo que se debe llegar: encontrar un piso firme, esté donde esté situado. Allí, recién, puede decirse que lo peor pasó. Que a partir de ese nivel se puede intentar ir recuperando terreno. Este dibujo fallido, de empezar mal la semana, mostrar un cierto desarrollo controlado el martes, para volver a hundirse el miércoles -todos, no sólo lo de aquí- solamente dilata los tiempos y la atmósfera de gran inestabilidad no se despeja.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Todas las escuelas, las opiniones, no tienen por qué pensar del mismo modo y es posible que otros prefieran ver esas señales de gráficos «serrucho», antes que una línea recta.
Nosotros somos adherentes al piso que se muestre sólido, después se verá cuánto se tarda para recuperar. Pero, la ventaja de esto es que la tendencia muestre la reversión y que, poco o mucho, todo lo que sobrevenga resulte de signos positivos. Por ahora no lo vemos, esos pisos siguen siendo resbaladizos frente a cualquier señal, declaración, versión, que anda dando vueltas por el mundo.
Cuando la tendencia es floja, toda noticia que pasaría casi inadvertida ante mercados firmes y alcistas se agiganta y transporta más carga negativa a la que ya estaba.
¿Y qué pasa con las opiniones que surcan por el contexto bursátil? Las que no son directamente desde el sistema, sino que describen y opinan sobre el escenario económico, financiero, en el mundo. Por caso, de lo último leído, y en Ambito Financiero de días atrás, el economista Mario Blejer considera: «No hay riesgo de colapso financiero mundial».
Y, obviamente, fundamenta su opinión con una serie de argumentos. Quizá, lo más interesante es cuando dice Jacob Frenkel: «podemos estar ante un cambio de paradigma» y poniendo como ejemplo el enorme ascenso del petróleo, pasando de 28 a 73 dólares el barril en tres años, plantea la posibilidad de que el mundo haya variado sus fundamentos, en las variables económicas y las medidas por tomar. Algo que está, indudablemente, en danza en estos momentos y puede ser origen de toda la turbulencia. Si vamos camino a una recesión general, o si seguirá el crecimiento acomodándose a nuevos marcos.
En otros casos, las opiniones señalan serios temores por el curso que tomen las economías y los mercados. Corresponde a cada inversor sumarse a los conceptos que más fe le transmiten. Y, en Bolsa, nuestra mejor señal es cuando los pisos se consoliden. Todavía falta.
Dejá tu comentario