19 de junio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

La legisladora, confusa en sus argumentos, ocupa su tiempo -pago por la Nación- para procurar que la imagen de nuestra Bandera aparezca en las películas locales. Y lo estamos tratando, para que se formalice sola la paradoja, en un día que es feriado, habiendo adelantado, en función del turismo, como siempre, el verdadero día de homenaje al símbolo patrio. La Argentina, contradicción pura, sigue sumando pruebas de ello y aquello que la autora del proyecto invoca -«para evitar el avasallamiento cultural»- viene copiado de una norma de los Estados Unidos, para sus películas. Así el proyecto, que no parece resultar trascendente para solucionar muchos de los graves problemas que todavía se arrastran, carece de originalidad por una parte (es «importado» de otra cultura) mientras se brinda el grosero ejemplo de correr el verdadero homenaje a nuestra Bandera, con fines puramente mercantiles. Belgrano, uno de nuestros próceres muertos en la miseria y totalmente despojado de afanes de riqueza, se debe estar revolviendo en su tumba.

Y los funcionarios encargados de los poderes de la Nación, en todos los niveles, parecen seguir ignorando el más simple artículo del arte de gobernar bien: saber qué es primero y qué es segundo.

Ejemplo tomado al boleo: hay crecientes quejas por hospitales en malas condiciones, sobresaturados de pacientes -muchos que vienen de las obras privadas- y también se alzan voces reclamando por escuelas que están carentes de mejoras, o que son hasta peligrosas. Pues bien, lo que se anuncia es un fastuoso proyecto para hacer nuevas avenidas costaneras, o una autopista debajo de la actual 9 de Julio. ¿Qué es lo primero en una nómina de autoridad con sensatez? Dígalo el lector.  


Si debemos trasladar el «argentinismo» mal entendido a lo que es el tema de mercado, la cuestión no es tan sencilla. Pero, por debajo de la cobertura que da a los consejeros y analistas -y al propio ego de los inversores- saber que el mal «vino de afuera» no aparece visible la autocrítica de quienes alcanzando niveles de rendimiento de hasta 25%, en cuatro meses, se vieron envueltos en la rodada que atacó a las plazas internacionales. Seguramente hay quienes tomaron utilidades a tiempo, otros se aferraron a la «ganancia realizada» con parte de la posición. Pero, también, se incluyen los que quedaron atrapados en apalancamientos, suponiendo que siempre todo seguiría estando «barato» y con energía para seguir trepando. Fue lo de la tasa, pudo ser otro motivo-gatillo, también la propia madurez de ciertos papeles estrella. Algo iba a pasar.

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