20 de junio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Pareció otro chiste. Decir que ahora el Mercosur está a pleno porque se integró Venezuela es hacerle una gambeta a la propia denominación de la zona y estrujar los mapas para que todo siga teniendo algún sentido. Y que el Mercosur ya tenía muy poco de eso se quiere ahora remendar con petrodólares venezolanos, país en el que va a invertir Irán y que ha constituido su propio eje, con Bolivia y Cuba. Se dice que Fidel Castro llegaría a nuestro medio nuevamente en julio: una sugestiva visita; quizás el hombre también quiera «integrarse» al Mercosur. O venga dentro del paquete que propone Chávez, el que difícilmente no imponga condiciones si es que en el Sur tratarán de vivir de su financiamiento. La peor inocencia es suponer que un personaje así resulta un incauto al que se puede tratar de esquilmar. Ya veremos qué se deberá vender a la opinión pública, además de justificar una entrada al Mercosur de país que es tan distante.

A Chávez ya lo tenemos dentro de nuestra esfera; sólo falta Castro para hacer un cartón lleno. Después, se podrán tejer hipótesis acerca de qué « cruzadas» deberemos acompañar, a cambio de sus compras de bonos. De simple adhesión, a socio pleno, ocurrió todo en un suspiro: justamente cuando hay serios peligros en la economía mundial para incentivar el casamiento.

Un regio tema para pasarse algunas horas dándole vueltas al anillo en el dedo y tratar de «proyectar», colocando una nueva variable potencial -ingobernable para el inversor o el analista- en el futuro argentino. En su tipo de economía, en sus finanzas, en sus tendencias. No es para el mes que viene, tal vez ni siquiera para el año próximo, pero ya se comienzan a ver los primeros frutos -para Chávez- del tipo de inversión que vino realizando aquí (y que resultaba poco aconsejable, desde el punto de vista sólo de mercados).

... Y mientras las mentes políticas tejen sus telarañas, aquí se debe intentar reencaminar el ejercicio bursátil después de haber rodado desde bastante alto. Un mes complicado el actual, con toda la espuma que suelta el fútbol, y con ello se habrá ido el primer tiempo de 2006. Segundo semestre que primero insumirá un período para ordenar la casa, después otro para recapturar algo de capital de riesgo -que viene con la confianza- y bullendo en el entorno, todos los seguros nudos de los candidatos políticos que ponen sus energías en aniquilarse unos con otros. Más dentro de lo nuestro, pactos y acuerdos que no se cumplen, gobierno que no piensa sacarle el corcho a la botella de los precios (ahora hasta fin de año, después será 2007) y empresas que quieren salir del «apriete» de modo selectivo. Se sabe quién habrá de ganar. No se sabe qué sucederá con los balances.

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