12 de julio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Resurgen nervios desaforados en el seno del poder, cuyos integrantes seguramente saben que buena parte de lo que se dice en los medios es cierto, pero no lo soportan. Y por allí pasa el problema del nuevo embate sobre el periodismo, que si se sigue el hilo conductor de los gobernantes que acusan, nada de lo que se dice, o escribe, debe ser verdad. Y la prueba de esto es que ninguna de las críticas y las denuncias merecen ni siquiera la más leve investigación, o el mínimo intento de autocrítica. Por lo que la población -y el periodismo-deben caer en la cuenta que nos encontramos ante un gobierno perfecto. Porque no hay nada para reconocer, mucho menos para variar, y tantísimo menos para reparar, o reencauzar.

Y los nervios se pueden ir acrecentando, frente a una realidad que va cobrando cuerpo y que se traduce en pedidos de reconsideraciones de «acuerdos» de precios, con los empresarios. Sector que sabe desde ya, lo sabe cualquiera en realidad, que el hecho de bloquear toda negociación hasta finales de año es puro cuento. Y la lógica rabiosa indica que al pisar 2007 -año electoral-ni pensar que se puedan conceder aumentos que inciten a la inflación. Pero, la línea de flotación continúa perdiendo nivel y la tendencia a que los precios internos, con referentes internacionales, se alejen cada vez más unos de otros es la sombra que acecha a los que quieren torcerle el brazo al mercado. Cada vez son más los que descreen del índice de precios que se difunde. Y organizaciones «del consumidor» han revelado que se les niegan los datos necesarios para ver de qué modo se entretejen las mediciones oficiales.  


Es una extraña estrategia la implementada, en relación con la ineludible función política que se le procura. Ya que, tal vez, teniendo un sesgo que no es el indicador, pero sí el que es utilizado -lo político- era dable esperar que se produjera un cierto reacomodamiento, consentido, de las variables. Con el mensaje, la premisa, de que al pisar 2007 todo debía quedar en el congelador: justamente, por las elecciones y cómo piensan los políticos respecto de crear imágenes. Pero, no, lo que se ha visto es aplicar una gran presión con controles y sobre todos los sectores, durante el período presente. Con lo que se deberá agregar lo de 2007, casi todo el año, aplastando variables y sosteniendo presiones que cada vez generarán más pedidos y más malhumor.

¿Hay paño para que las empresas aguanten hasta final del otro año, como mínimo, para proteger sus márgenes? De esto no se habla mucho, pero es el escenario que pudiera plantearse. Y tiene su indudable incidencia sobre la Bolsa, en lo que hace a futuros resultados empresarios que no tengan que ver mucho con la exportación. Conviene ser cautos, revisar inclusive, las «proyecciones» sobre la base del presente, y evitar caer en malos pronósticos de ganancias.

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