Leemos, en la primera página de Ambito Financiero del viernes, que el aporte a las AFJP retornaría a 11% a partir del año entrante, dejando de lado la baja a 7% que se había producido en épocas de Domingo Cavallo. Con ello, subiría el caudal disponible para las administradoras. Y levantando la puntería respecto de lo actual. Se menciona que de los «7» puntos aportados, entre todos los gastos, las entidades se quedan con «3» puntos. Esto, en términos técnicos, significa simplemente: un disparate.
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Y mucho más disparate resultará que, al subirse a 11%, el Estado o los gobernantes de turno aprovechen para seguir llenando carteras con títulos públicos de cualquier índole. El simple aportante queda atrapado en un juego de hojas de tijera: por una parte, lo que le recortan las entidades; por la otra, aquello con que se obliga a las firmas a integrar como activos -bonos públicos- y de resulta de lo cual cualquier tipo de rendimiento puede salir de ello.
El sistema seguirá del mismo modo en que ha venido, trabajando en un simulacro de defender intereses de aportantes, cobrando comisiones y derechos que no responden a ningún parámetro sensato. Que aquel con su trabajo aporte 7% para que el que administra se lleve 3%. Y que cada funcionario de turno presione para clavar a las entidades con papeles que sólo Chávez quiere tomar es un absurdo agravado: porque ya se viene de haber sido estafados con bonos nacionales, que emitieron gobiernos constitucionales. Y repugnados alegremente por otros que les sucedieron. No lo decimos como periodistas bursátiles, sólo como simples trabajadores aportantes a AFJP privada. ¿ Tenemos derecho a expresar nuestra opinión? Quizá no.
Pero, como el gobierno convalida que el hecho de bloquear las rutas con Uruguay constituye respetar la «libertad de expresión», lo nuestro encaja más que cómodamente como resultado de ejercer nuestra libre expresión. Y si a alguno no le agrada, que envíe quejas a esta columna: tan democráticos somos...
¿Cuándo se hartará la ciudadanía de que le tomen el pelo en tantos asuntos? Como, por ejemplo, en éste que hoy tocamos. Lo dijimos muchas veces, administrar una cartera de Fondo Pensión en nuestro medio lo podemos hacer tranquilamente nosotros. O un chico de quince años. Solamente hay que subordinarse a lo que le marquen los señores del poder, limitándonos a cobrar regias comisiones que no tienen relación con nada admisible, en función del contexto que prevalece.
Lo más cómodo es echar culpas de bajas jubilaciones presuntas, a que sólo se aporta 7%. Todo el desastre sufrido en los años de la crisis no cuenta. El haber estado llenos de «bonos-basura» no importa. El sistema de jubilación «privada» es una de las grandes falacias incorporadas a nuestro modo de vivir.
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