Más que coincidencia, se asemejó más a la causa efecto el informe que se dio a conocer sobre los peligros de la economía mundial (en especial, para los emergentes) y que dejaron huellas en amplia caída de los precios de los «commodities». Ya hay quienes están poniendo sus barbas a remojar, aunque no les toque todavía, y los bonos de diversas nacionalidades fueron pagando con bajas «a cuenta»: inclusive, los del amigo Chávez, y sabido es que su casi único sostén es el temible precio a que había arribado el petróleo. El hombre, fiel a la historia (que cuenta que no fue un árabe -sino un venezolano- el que despabiló a la OPEP para racionar la oferta y provocar la primera crisis en el mundo en los años 70), parece que ya fue en procura de convencer sobre la misma fórmula ante el derrape de los precios del crudo.
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Con todo esto, la turbulencia se va convirtiendo en aguas encrespadas y lo que está escrito en el papel puede que llegue a la práctica económica en menos lapso del que muchos se imaginan. Una detención de la economía del Norte, principio del fin de la fase virtuosa del ciclo. Y después, a remar.
Mientras esto sucede en lo internacional, por supuesto que aquí no hay ningún «comité de crisis» previendo nada (como corresponde a nuestra idiosincrasia de gozar de los veranitos entre dos crisis) y cuando no se trata de reuniones electorales, para combatir a alguien o desbancar a otro, la cuestión pasa por seguir aumentando el gasto y ya previendo que en 2007 esto deberá ser como una consigna. Lo mismo que ver de qué modo se puede seguir teniendo embotellada a la inflación, sin que el corcho salga más estruendoso que el de los fines de año.
La simple comparación entre inflación minorista oficial y la mayorista -desde 2001-evidencia de qué modo se puede distorsionar una realidad, sin dejar trasladar los efectos de una -la mayorista- a la otra, por simple política de precios maniatados. Y, como se viene empleando el sistema desde mucho antes, no puede nadie saber de qué modo todavía se podrá soportar el 2007 con la presión contenida.
En resumen mundial/local: estamos con la tendencia resbalando por un enchastre de variables y con peligros que están todavía al acecho, pero acercándose de modo casi implacable. Tanto que se produzca la temida recesión en toda región, como que se salgan de las vías las riesgosas jugadas locales, lamentablemente hay que reconocer que en estos mediados de setiembre los desalientos y dudas pueden seguir pesando más que algún incentivo débil.
Si los granos también se llegan a deslizar, los nervios se irán tensando más: y, a partir de ello, cualquier medida tiene cabida con desaforados.