Es difícil de controlar el entusiasmo del participante en Bolsa, una raza muy especial -no un inversor estándar- y que suele estar más a merced de las inclemencias que de los días soleados. Más, en medios como el nuestro que suele tenerlos a los saltos y expuestos a variables de tipo tradicional en el mundo: y de las autóctonas, las peores, que le llueven desde lo político o económico.
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Más difícil de controlar tal entusiasmo, cuando se viene de zonas heladas y viendo de qué modo nuestro mercado pierde ante otras alternativas de colocación -como bonos- y llegó a situarse como el recinto menos agraciado en el año. Por eso, notar una seguidilla de señales buenas y ver que se ponen candentes con la rueda del miércoles, tiene que haber impactado en el ánimo de muchos.
Un solo dato ya da idea de lo que sucedió en la rueda, donde se llegó a los tres dígitos de volumen -con los casi $ 106 millones- y a los que había que hallarles un pariente buscando hasta el mes de mayo, donde un día 18 se habían realizado unos $ 104 millones.
Esto derivó en los precios y la suba rondó 2% para el listado del Merval, muy superior a los competidores que más se suelen citar en el comparativo.
Y la pregunta inmediata resultó: ¿será verdad que llegó el tiempo bueno? ¿Cambió la tendencia de fondo para nosotros? Pues, de esa misma rueda se deben tener en cuenta ciertos signos salientes, que no son menores. Por ejemplo, que la incidencia del papel clave -Tenaris- volvió a resultar muy determinante para el Merval común (en cambio, la nómina de sólo las locales -el M.AR- se contentó con la mitad del otro 0,94%). Y en el volumen también existió un peso específico fuerte de la misma acción, que lleva una porción en torno de 30 por ciento en el índice, porque se movió con 453.000 acciones, a precios promedio de $ 65. Esto proporcionó cerca de $ 30 millones -tercera parte- de la cifra global de esa rueda.
También colaboró mucho el Banco Macro, incentivado por la llegada de balance, que se ubicó detrás de Tenaris y anotó 3,6% para el listado de precios, con 3 millones de acciones, a casi $ 7,50, unos $ 22 millones.
No debe desmerecerse lo visto y comprobado, la mejor rueda de un buen tiempo a esta parte. En todo caso, siguió dando razones a las primeras señales que se habían detectado, a mediados de octubre.
Pero es pronto todavía para jugarse a un cambio de fondo en la tendencia. Se tienen que sumar y sumar más ruedas, se debe comprobar la resistencia a profundas tomas de utilidad que llegarán puntuales. Y a que el abastecimiento resulte asiduo, sin generar cámaras de aire peligrosas. Son unos cuantos elementos para armonizar y poder comprobar -con evidencias- que esto pasa de movimiento: a variante de fondo. Lo mejor es controlar, dominar el entusiasmo excesivo. Y vigilar.