15 de diciembre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Y les dio la rueda soñada a los operadores, un mercado de Buenos Aires que tuvo muchos sufrimientos en el año. Bastantes pasajes de mediocridad preocupante. Solamente satisfacciones salteadas y una tendencia que vino siendo errática, en todo el ejercicio 2006. A pocas fechas de la Navidad, después de dejar pasar de largo un martes que estaba tapado por la arena, sobrevino la explosión. Sin que aquí tuvieran que ver señales desde afuera, todo resultó -en verdad- una implosión: nuestro mercado hizo enorme ruido hacia adentro y reuniendo las dos condiciones, difíciles de sostener en el tiempo, un ingreso vigoroso y decidido de demanda, que terminó por encender los precios, barriendo a toda oferta en juego, hasta superar 3% de incremento ponderado.

Y la joya del día: no solamente alcanzar el objetivo de los 2.000 puntos, sino pasarlo de largo con asombrosa agilidad hasta treinta puntos más allá... Palo y carambola, la chancha y los veinte, el kilo y la yapa, cualquier tipo de alegoría tradicional le podía caer bien a una canasta de dulces que vinieron todos juntos, en la misma rueda, cuando era lo menos imaginable desde la fecha previa. es que cuando hay verdadera sorpresa todo se disfruta el doble, porque la masa operadora venía el miércoles esperando que la extraña calma de superficie del martes, pudiera romper hacia el flanco bueno, en vez del otro. Y en lugar de eso, apareció una rueda que repartió felicidad sólo comparable -en tal día- a la del hincha de Estudiantes, o del Pachuca mexicano. En una jornada de grandes finales, la Bolsa es como que armó la suya y la ganó de punta a punta. Como diciendo: ahora, pase lo que pase, allí tienen los 2.000 puntos que le pedían a los Reyes Magos y una réplica, un replay, de las ruedas más explosivas de los ciclos alcistas. Con la diferencia, a favor de esto, que no estábamos en una tendencia firme, ni en medio de una zona de boom. Esto salió como de la nada, una mano mágica que abrió la arena del desierto anterior y dejó pasar un río. Un día para recordar: 13/12/2006.  


Muy bien... eso es lo que sucedió. Si se empiezan a desmenusar los componentes, pasa lo de siempre cuando las cuestiones se analizan mucho. Se encuentra que la gran explosión volvió a ser en una, Tenaris, que esto le dio alas al Merval -con su casi 7% de alza- y al volumen con sus 710.000 papeles realizados.

Tampoco se pueden hallar causales demasiado consistentes, para basar el salto enorme. Más que una saturación de capitales flotantes, vía dólar, de otros activos bastante maduros para seguir insistiendo, junto con un sector accionario al que le quedaba cierto techo para aprovechar. Que todo puede diluirse, es cierto. Que es difícil mantenerlo, también. Pero, nadie quita el disfrute del miércoles, fantástico...

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