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2 de enero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Nos dice una consecuente lectora -llamada Paula- y que además revista a cargo del departamento Prensa de una entidad cercana al tema bursátil: «Su columna suele internarse en lo político...». Le respondemos: «Sí; la Bolsa no puede entenderse como una isla ajena a los grandes motores de un país, y del mundo; la política pasa al sector de la economía. De la economía pasa a lo financiero. De lo financiero, deriva en lo bursátil». Nos metemos, nos seguiremos metiendo; los grandes maestros de aquella primera Bolsa que conocimos nos enseñaron esto. Y cualquier docente de texto bursátil tiene que hacer entender a sus alumnos que el orden que debe seguirse resulta el que mencionamos: o se corre el riesgo de aislarse en una burbuja que no pasa de ser eso, una pompa de jabón que supone que lo bursátil es un simple juego, capaz de crear sus propias causas y cotizarlas.

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Pero, además de esto, estamos viendo la escala de 2006 en lo que hace al «ranking» de rendimientos de los activos. Y nos parece que es injusto colocar arriba a una especie individual como la de mayor rendimiento, dejando a las acciones globalizadas en un índice y donde representan 35% de aumento. Si va el Merval como representante del sector, entonces no pueden aparecer específicos «cupones» de títulos públicos en competencia. En tal caso, como lo plantea tal nómina, podemos afirmar que una acción resultó lo más alto del año -por encima del cupón PBI en u$s porque el papel de Caputo -acción cotizante- llegó a casi 180% de rendimiento. Muy cerca de ella estuvo Mirgor. Y si se discute que tales acciones no resultan de las más líquidas en Bolsa, pues le cambiamos el competidor y le colocamos a Tenaris. La principal plaza, por liquidez, de la Bolsa de Buenos Aires y que rindió 111% en el año. De mínima, estaría tercera en tal « ranking» de rendimientos.


En lo que hace al « marketing» para publicitar papeles, también hay que empezar a ser un poco más serios y no mezclar vacas con ovejas. O, mejor dicho, a no tomar un espécimen predilecto y cotejarlo contra una manada de otros papeles. Si se coloca al Merval, hay que hacerlo competir contra un índice de títulos públicos y no solamente contra las estrellitas fulgurantes del otro sector. De lo contrario, hacer cotejar a especies individuales y colocar lo mejor de lo accionario: también de modo individual.

Entre otras cuestiones que destilamos de 2006, le enviamos un «párrafo abierto al señor De Vido» (como simples aportantes a una AFJP). Y esto es para que procure no pensar en derivar dinero de los fondos de los que quieren una jubilación para financiar todo tipo de aventuras que encare el gobierno. No tiene ningún sentido que un aportante se revista de tonto solidario: lo que cada uno quiere es que su cuotaparte rinda más. (Administradores, no hacerse otra vez los idiotas útiles como antes.)

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