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4 de enero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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Derivados del trabajo del IAMC, acerca del desempeño de la actividad bursátil en 2006, nos ilustran acerca de las zonas menos fértiles de un ejercicio que, si se mide por lo hecho en los índices de precios, surgió como uno de los mejores en estos años. El promedio diario que se obtuvo en acciones alcanzó casi los $ 65 millones, en un total computado de 246 ruedas; esto no representó un indicador favorable. Se produjo un retroceso de 18% en relación con 2005. El nivel promedio de títulos públicos se ubicó en $ 333 millones y también en este segmento se dio una contracción, rayana en 13% respecto del pasado. La participación de las acciones sobre los totales generales retrocedió desde 13,7% en 2005, a 12,2% en 2006. A los papeles públicos no les fue mejor, desde 66% de franja cayeron a 63%. En el caso de CEDEAR, su presencia resultó tan irrelevante como siempre, sin llegar a 2%. ¿Dónde fue a parar, entonces, aquello que perdieron de la torta los títulos públicos y privados? Pues, nada menos que a «cauciones y pases», los que subieron de 14% a casi 20% en 2006. Una franja que ha sido muy provista de capital disponible, de liquidez, seguramente por obra de la escasa retribución que se obtiene en el circuito bancario. La gente del IAMC recuerda un aspecto que ayuda a mejorar la impresión sobre el menor nivel de los negocios. Y en que 2005 había resultado un ejercicio de gran brillo el año de la devaluación, por lo que el cotejo se realiza frente a un buen representante de actividad, el mejor. Nosotros le vamos a colocar un aspecto que está en el otro platillo: la inflación de 2006 -aun la casi risueña medición oficial- que erosiona las cifras obtenidas, en términos reales, aunque respecto del dólar puede salir airosa.

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La «capacitación bursátil» pudo conseguir un incremento importante, 57% más. Pero aquí debe recordarse que una especie de gran envergadura -la Petrobras madre- que se agregó a la nómina hizo la gran diferencia.  


Siguiendo una tendencia, ya vista en 2005, los instrumentos de mayor prosperidad en el mercado -en volumen realizado- fueron los «fideicomisos financieros», con 359% de evolución sobre el año previo. Y la operatoria de «cheques de pago diferido»: segmento que continuó afirmándose y superándose en 105% sobre el pasado. En estas enormes diferencias, desde el núcleo de la actividad bursátil -papeles de renta fija y variable, con cotización- y lo que está en derredor de ellos, como los fideicomisos, se reitera lo visto en la época de las ON: las empresas se sirven del sistema en general, pero no se integran a la cotización de sus títulos. Y esto genera contrastes tan llamativos como los vistos: lo principal en contracción, lo fiduciario en expansión. (Esta disquisición no forma parte del informe; es -simplemente- nuestra.)

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