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9 de febrero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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La modalidad «hacedores de mercado» fue impulsada por la directiva del Mercado de Valores, asociándolo al segmento recién inaugurado de negociación de papeles de sociedades pymes. Ciertas condiciones deben reunir los interesados, quienes serán agentes o sociedad de Bolsa, las que presentarán solicitudes que serán sometidas a la aprobación del directorio del Merval. Se podrán seleccionar una o más firmas, para cada especie pyme listada. Y los «hacedores de mercado» tendrán que asegurar su presencia durante todas las ruedas de negociación de valores pymes. Los involucrados también tendrán que mantener, en forma simultánea, ofertas de compra y venta durante todas las ruedas, de acuerdo con la diferencia porcentual máxima de precios aprobada por el Directorio.

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El monto mínimo de oferta al que quedan obligados los intervinientes se fijó ahora en $ 5.000. Se agrega que las exigencias de realizar ofertas de venta quedarán sujetas a la disponibilidad de valores que tenga el «Hacedor de Mercados», en una cuenta de cartera propia abierta a tal efecto. De última, el Mercado de Valores podrá disponer la «suspensión» de la actuación de las firmas: «cuando lo estime conveniente». El objetivo primordial para la figura bursátil a instaurarse es el vital: otorgar mayor liquidez a las operaciones que se realicen con valores negociables pymes. Se nos ocurre, no sabemos si es estrictamente así, que esto se asimila a la tradicional figura del «especialista» norteamericano que vienen a resultar, también, «hacedores de mercado» y con expresas obligaciones de asegurar liquidez a los títulos donde están incursos.  


Ya hay firmas seleccionadas y está bien que se procure «mover» a un segmento que es virgen, al que se debe tratar de afirmar dentro de las alternativas de nuestra Bolsa. Y, como siempre, esto nos lleva más lejos todavía: actuar sobre la gran nómina de papeles menores, que revistan entre las acciones ordinarias, varios de ellos con buenas condiciones empresarias o de rubros, y tratar de organizar allí un plantel de «hacedores de mercado» para que cobren vida activa. En nuestro mercado se ha utilizado un símil de este tipo de agentes, que en la jerga de la rueda se denomina «la chapa». Y esto es que una firma está siempre actuando en el papel, tanto vendiendo cuando falta oferta, o tomando posición si se quiere vender. Buscar a «la chapa», para dar salida a la operación, es un clásico de nuestra Bolsa. Las acciones que quedan a la buena de Dios, o a las incursiones desmañadas en alguna dirección, suelen ser las que pierden prestigio, por los saltos mortales que dan en ambas puntas. El «especialista», el «hacedor de mercado», propende el equilibrio.

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