ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

12 de abril 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

ver más
Lo más preocupante no resulta que los funcionarios, que ya habían dado muestras antes de revolear cuanto marco no se rinda de sus deseos, están concretando estos grotescos sobre los índices de inflación. Es para preocupar mucho más que a la población, tan sencilla de excitar con otros temas, parezca no inquietarle lo que se hace y como para acudir en protesta masiva. Curioso ambiente de pasividad, que sirve par alentar todavía más audacias a la vista de todos y del modo más burdo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Tampoco se percibe demasiada inquietud en quienes siguen tomando papeles de deuda locales y que, a la vista de los tejes y manejes autoritarios, no pueden poseer ningún tipo de garantía sobre que no vayan a suceder nuevas jugadas del tipo «canje», si es que a los emisores se les ocurra. Que la suerte prosigue acompañando a los audaces, al menos por ahora, no caben dudas. Pero aquí es como para aplicarle algo de Sor Juana Inés de la Cruz, cuando se preguntaba: ¿quién es más culpable, el que peca por la paga o el que paga por pecar?

Esta Argentina de hoy ya ha dado sobradas muestras de cómo puede llegar a comportarse, si es que la cincha le aprieta en algún asunto. Quienes se arriesguen en el juego y procuran servirse de algún punto más de interés, o aprovechar un dólar anclado, tendrán que asumir que aquello que pueda sucederles será ley de juego, cuando se está en una mesa sin «fair play» rigiendo.

Lo referido antes está en función de los que toman papeles públicos, mucho menos confiables que el más humilde y dudoso título privado. Sin embargo, existe una sensación de desagrado y cautela que invade el terreno de lo accionario. Hablábamos días atrás de un «tufillo» que recorre el recinto y adyacencias, el que solamente se ve cortado por alguna rueda «buena» y que arroje diferencia positiva del Merval. Pero, sólo por sensaciones, no vemos distendido al mercado de riesgo, con operadores que parecen retener sus energías y dosificar mucho sus pasos. Puede ser que solamente resulte una sensación; en todo caso, habría que aguardar por si se diluye como una falsa creencia o si toma cuerpo algún asunto que irrumpa de cuerpo entero.

De cualquier manera, es difícil poder soltarse, cuando se está en un contexto donde la variable inesperada está a la vuelta de cada esquina. A veces, no de modo racional, no con argumentos o motivaciones palpables, pero la actitud se constriñe al momento de lanzarse a realizar operaciones y, mucho más, cuando son de compra.

Es en tal aspecto donde se alcanza a advertir el sumo recato que prevalece hoy en día, más allá de que las medidas tipo INDEC contribuyen con su carga.

Si afuera tampoco se encuentran muy entusiastas, como para transmitir energía, lo que queda es un compendio de debilidades: complicado de tratar.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias