3 de mayo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos quedamos en el pasado. En verdad, muchas veces nos volvemos a él ya sea por unas u otras cuestiones del historial que no han quedado debidamente claras. Así como sucede con la historia de nuestro país, que todavía ve aparecer libros y libros, lo histórico está de moda donde se van desollando personajes y episodios famosos. Pero, según la visión antojadiza de cada uno que lo interpreta, no se puede tener bien en claro quiénes fueron "héroes" y quiénes "traidores", en la galería de próceres. Hay admiradores para todos los gustos, de allí parte la gran confusión de nuestro pasado.

En este pequeño caso, nos quedamos nada más que en el pasado inmediato. El del lunes último. La rueda que remataba abril, que definía al mes y el total anual. ¿Qué hizo que se precipitara, tan abiertamente, a una caída de 2%? No existían novedades locales, más que las conocidas y ya fastidiosas reyertas entre candidatos. Desde afuera llegaban ruedas un tanto opacas del Dow, del Bovespa, pero nada que justificara subir el deterioro a semejante nivel.

Un día antes, el viernes, estábamos orillando los 2.200 puntos, para tratar de quebrarlos. Una fecha después, se alcanzaban los 2.154 puntos de modo tan marcado: como falto de toda defensa.

En general, sabe el lector, somos de los que desconfiamos de "últimas ruedas" de los períodos porque se prestan para que ubicando unos pesos bien dirigidos, a papeles clave del índice, se puedan "fabricar" resultados capaces de alterar todo el desarrollo de un mes y volcar el acumulado anual en otra dirección. Esto se vio bastante en 2006, cuando todo pasaba por encargarse de Tenaris y dejar que su efecto específico se encargara del resto.  

Sucede que, también en general, esas actitudes se observan con el objetivo de "retocar" en alza: muchas veces como necesidad -sin "fair play"- de grandes carteras por tener que mostrar resultados positivos, de cualquier manera: la que puede ser legal, pero distante -y mucho-de lo ético. De alguna forma resulta entendible, no justificable, que la desesperación por tener que acusar pérdidas pueda llevar a utilizar la jugada "del último recurso", del último día, para maquillar lo sucedido y darle otro semblante. En cambio lo del lunes pareció ser todo lo contrario, rebanarle la mitad de una suma favorable a la plaza dejando que todo se despeñara, para dar 2% de caída promedio. Y lo que iba a ser cerca de 5% de repunte -en línea con otros-quedó bien alejado, oprimiendo nuevamente la posición del Merval dentro de los competidores. ¿A quiénes puede interesar tanto ver una Bolsa bajista? Vaya pregunta para hacer... y lo malo es que no tiene respuesta a la vista. Salvo muy retorcida. Pero esa rueda del lunes nos impactó. ¿A usted?

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