Y ya que estamos... así como el Dow Jones accedió a nuevas marcas históricas. Y los chinos siguieron con la fiesta en la cumbre y los «récords» de índices. El Merval se enganchó en la trepada, como para que los medios no cesen de repetir -y a partir de ahora habrá que oírlo de manera fastidiosa-que el indicador ponderado local «alcanzó otro nivel histórico» en su cotización. No está mal, para los que no están demasiado en la cuestión bursátil -el gran público que, hoy por hoy, es casi todo el público-luce como herramienta publicitaria el hacer ruido con el «récord» del Merval, subiendo desde los 2.300 puntos. Si se lo repite para adentro del ambiente, ya resulta una falacia y que quiere manejarse con una estadística doble: abandonar la comparación en dólares y tomarse solamente de la que es en pesos. Para la primera, la única capaz de servir de cotejo histórico, todavía faltan unos «400» puntos en tren de equiparar aquellas lejanas cimas del período 1991/92. Una lectura que cambia el ángulo de lo que pueda concluirse, sobre el nivel en que nos hallamos. Pero, es lo que se ajusta a la realidad del momento: porque si uno que no está en el asunto se sujeta al « récord» que le dicen, al ver lo producido en este magro tránsito de 2007, no alcanzará más que a confundirse. En cambio, lo que puede verse es que se está descontando terreno, muy lentamente, para reencontrarnos con la marca máxima que se diera hace ya quince años. Después de lo global, puede comenzar el tratamiento individual y por allí hallar papeles que ya recuperaron todo. Otros que ni estaban actuando en aquel momento, los más nuevos, por lo que tienen otra base de comparación: la de su sola línea de corte, al incorporarse a la oferta pública.
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Cuestión que da para todos los gustos, algunas que se fueron de la Bolsa no tendrán ya la chance de retribuir con un «desquite», a los que las poseían en aquel entonces. Muchas sociedades no son las mismas, o bien porque partieron, o porque se fusionaron compañías dando origen a terceras acciones. O las que se vendieron y pasaron a ser otra cosa, junto con las novedades de estos años: Petrobras, Tenaris, Banco Macro, por mencionar algunas...
Pero, por sobre los nombres, por encima de lo individual, el hilo conductor para escribir la ruta de un mercado siempre es su índice. Llevado en términos lo más real es posible, para hacerlo cotejable entre épocas. Y no queda otra posibilidad que alegrarse por ver al Merval accediendo a otra centena -desconociday aspirando a poder acortar el trecho, que todavía lo separa de su verdadera historia pasada. Respecto de volúmenes, la situación es todavía más distante: en este ritmo actual de marcha, que es bastante bueno, igual no se puede hablar de más de veinte, treinta millones de dólares, total. Lo que hacía una sola, antes.
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