8 de agosto 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Pudo haber sido, si no la única, una de las ruedas más preocupantes del año para nuestro mercado. ¿Por las bajas?, no decididamente, un porcentual de 2% es casi materia común para nuestro tipo de Bolsa. Y si vemos que ahora hasta el Dow Jones se arruga, o se dilata, en parecidos términos, no es para llamar la atención un retroceso como el del lunes. Lo que más nos impactó es la terrible sensación de estar actuando en soledad, nosotros apartados totalmente del resto y por motivos desagradables que todos conocemos. Y, acaso, por alguna otra contrariedad mayor, que todavía no esté públicamente dispersada.

Si hay un foco de incendio bien determinado, y que cuesta tanto poder extinguir -sino que se propagaes el de los bonos locales. Y que al recibir otra burla inflacionaria como la que dieran a conocer desde el INDEK, no dudaron en seguir la combustión de sus precios. Pero, en tal rueda se vivió una fecha sumamente complicada en acciones, como si el virus ya hubiera contagiado al otro segmento. A tal punto llegó el relevamiento de las caídas del Merval, que nos promovió el comentario del día sobre que las acciones entraban al recinto como tales, por una punta, y salían hechas papel picado por la otra. Alejados de todo lo que sucedía en el exterior, que también tuvo convulsiones en los mercados, pero terminando por revertir los inicios.

Lo que está a la vista, y que cada vez deja más fuera de foco la teoría presidencial sobre « lobby» o conspiración de dos entidades, es que a los bonos locales no los quiere nadie. Salvo, claro, el señor «prestamista» arribado al país y al que -según altos funcionarios-hay que agradecerle el favor que nos hace. No quisiéramos tener un acreedor como Chávez, si precisáramos una mano, parece que es de los que terminan ahogando a sus deudores. Pero, allí vino, allí trajo la billetera para comprar más bonos (y allí hablaron después, en la Quinta de Olivos).

La inflación, los manoseos, las acusaciones, la onda de intranquilidad en otros mercados, todo eso forma parte del escenario conocido. Pero por allí volvieron referencias a las «reformas impositivas, sobre el sector financiero». Un punto que mereció algunas notas desde esta columna, meses atrás, y cuando advertimos que dentro del ambiente existía bastante preocupación «por lo que se viene». Quedó después todo en eso, pero que existe algún proyecto dando vueltas: es casi seguro.

Quizás aparezca con el cambio que se prenuncia, si continúa en el poder la dinastía Kirchner. Pero, tan afanosos han estado siempre de darle alguna «mordida» a casi todos los sectores, que no puede extrañar la surgencia de algo como lo mencionado. Entonces sí, habrá que ajustarse la gorra y empezar a galopar tendido... Un mercado totalmente desarmado en su base, es lo que intentaba recobrarse a partir del lunes, después de sembrar desconcierto a los vientos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar