«Aun pagando tasas cercanas a 15%, se estancó la tendencia de crecimiento de depósitos...» Uno de los tantos banqueros preocupados, y sin dejar de lado al propio Banco Central, entidad madre que ha venido inyectando dinero en el sistema. He aquí una dosis de veneno puro para el mercado accionario, el peor de todos, y cuando lo que tiene para mostrar es un recorrido 2007 del Merval que se dedica a fluctuar entre más o menos puntos, pero por debajo de la línea de flotación del cierre de 2006.
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Mientras el sector de riesgo tiene a sus fieles atribulados y hartos de estar recibiendo argumentos para justificar la ausencia de rendimientos, por la otra punta viene subiendo la recompensa a los que colocan dinero en plazo fijo, percibiendo tasas de 13% y más. Si se desea sazonar el menú con más condimento amargo, pues baste recordar que el mercado de riesgo tiene la obligación no solamente de equiparar, sino de superar lo que dispensa una colocación a renta fija. Ergo, si la Bolsa estuviera prometiendo -entre comillas-una suba de más de 13% en el siguiente año, igual sería desaconsejable, eso mismo -de manera mucho más cómoda-se puede capturar: «dejando que el dinero empolle dinero». Las voces de esperanza provienen de pensar que quizás, de mediados de setiembre en adelante, afloje un tanto ese costo del capital, se lubriquen más los conductos y el mercado bursátil pueda salir del pozo insólito en que se han sumido sus órdenes: ejemplo más harapiento, el del viernes pasado y con $ 28 millones por suma total. Esperanza II: ésta ya de tono importado. Asociarse al cruzar de dedos y rezos de los muchachos de Wall Street, para que la Fed les produzca ese tan mentado rebaje de tasas. Y que si esto provoca un repuntar por allá, los activos porteños también copien parte de ello.
Esperanza III: que el andar embarrados en el fondo del valle, siendo el recinto más perjudicado, con pérdidas nominales -al margen de las reales, que no se sabrán bien frente a la inflación falsificada-tal vez pueda recibir un latigazo en las ancas y pegar un salto mayor.
Pero, otros nubarrones están surgiendo negros en el horizonte. Una inflación China de casi 6% en el mes pasado, economía expansiva, peligro cierto de inflación que se les desboque. Un traslado seguro al mundo occidental, según las medidas que se pudieran tomar, y no será sencillo parar la locomotora cuando viene tan lanzada. He ahí un interrogante bravío, por lo poco que se conoce de la mentalidad china para abordar tal tipo de problemas (más allá de ejecuciones puntuales). ¿Y Japón?... ¿qué hay de los japoneses? Una contracción al doble de lo esperado, en segundo trimestre, que los coloca en las antípodas y, también, según se desenvuelva con réplicas hacia otros. Un postre para esto, el proceso electoral local que ya entrará en zona de mayor ebullición (léanse insultos, acusaciones cruzadas, nervios, decadencia).
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