26 de diciembre 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Si se deja de lado el optimismo obsecuente, que suele aparecer en primer plano cuando los que tienen que opinar se expondrán mediáticamente, toda compulsa que se realice detrás del escenario público arroja visiones controvertidas sobre cómo se aguarda 2008 para las inversiones de riesgo. Apenas colgado el ropaje de 2007, vestir al ejercicio entrante no es trabajo sencillo. Los versos de Sor Juana Inés de la Cruz acaso puedan ser mejor definición que las largas peroratas técnicas: «Se encuentra un no sé qué para quererte y muchos sí sé qué para olvidarte...». Puestas en la balanza, aparecen más nítidas las acechanzas que soporta la tendencia, que los estímulos favorables a la vista.

La crisis en el exterior sigue siendo materia insondable, en lo que es la posible duración y profundidad de la misma. Baste leer los conceptos que se vuelcan para saber que será una tarea lenta la reconstrucción. Y las mejoras y recaídas estarían como menú corriente, dilatando o contrayendo los índices de los mercados.

En lo que hace al panorama interno, ya también está sobre la mesa que no habrá ni planes, ni estrategias delineadas de antemano y, entonces, aparece otro poeta -Machado-sintetizando el mensaje que baja desde el poder: «Caminante no hay camino...». Hacer camino al andar no es buen alimento para mercados de riesgo, donde el inversor precisa de alguna certeza, para ensayar sus movimientos y armar sus carteras. Lo que flota no es lo que colabora en otorgar confianza: aquellas medidas -varias veces meneadas y luego ocultas- que apuntan a colocar gravamen a los activos financieros, debe estar entre las variables posibles. Y al cotejar las obligaciones de pagos del país en el año, con la necesidad de juntar fondos locales de donde sea posible.

Si hasta ahora no se ha hecho, posiblemente sea por conducto del muy mal ejercicio que debieron soportar tales activos -léase bonos- ya oportunamente vapuleados por los dislates en la medición de precios.


En búsqueda de crear un estímulo donde no los hay, se ha mencionado el rol de los Fondos Pensión y la liquidez traída desde Brasil -por obligaciónpara volcarse al mercado bursátil local. Pero, el gobierno -que hasta apeló a empapelar las arcas de la ANSeS con sus bonos- no los dejará decidir alegremente. Hay dos claros objetivos que les están indicando para esos fondos que vuelven: obviamente, más bonos en sus carteras. Y, además, asegurar la toma de acciones de YPF cuando salga al mercado. La liquidez sin controles oficiales habría que hallarla, en su estado natural, por lo que quede liberado de las acciones de Acíndar que se retira del mercado (y ver cuánto se recicla en Bolsa) y no mucho más. De todos modos, volumen no ha sido aumento de precios en estos meses, y la oferta no se calma. Difícil.

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