24 de enero 2008 - 00:00

Cupones Bursátiles

¿Qué les ocurre, muchachos de la economía, que los altera tanto lo que pasa con las Bolsas? Pululan las notas y los comentarios de los que nunca le prestan ni cinco de atención al mercado bursátil y ahora quieren explicar el desastre de las hipotecas desde el epicentro de la caída de los índices de Bolsa. Algunos van más allá, en tren de querer salvaguardar a los verdaderos hacedores del desastre, a partir del cual las Bolsas son las primeras grandes víctimas, colocan la cuestión al revés y es como si las causas siguen a los efectos. Esto es: que tal escándalo mundial se genera a partir de la caída de las Bolsas (llegando al límite de lo ridículo, hemos leído alguno que afirma que siempre las crisis han comenzado por culpa de la caída bursátil).

Ahora, que ya el cadáver ha sido llevado a la morgue, surgen de todas partes los realizadores de autopsias que quieren explicar lo que ya a nadie le sirve. ¿Dónde estaban los comentarios y análisis cuando el desastre estaba apenas en sus comienzos? Que es cuando la luz amarilla puede resultar de utilidad al inversor que está adentro, o al que iba a entrar y se detiene a meditarlo y se salva. La palabra, dicha en los medios televisivos o radiales se pierde en la lejanía velozmente. La palabra escrita queda allí, puede volverse atrás y consultarse. Baste ir hacia un tiempo atrás y allí estarán, para cotejarse, los análisis y diagnósticos de ayer de muchos de los personajes mediáticos de todas partes, también de aquí. No nos interesan las «autopsias» y menos a cuando el cuerpo todavía está casi caliente. Si dijimos algo de utilidad, en el momento indicado, nos quedamos satisfechos. La verdadera historia de lo que ha pasado se conocerá, más o menos bien, cuando se escriba la seria descripción y con todos los elementos enlazados. Pero nos saca del silencio prudente el ver una seguidilla de supuestos serios analistas -mediáticosque salen a cosechar reconocimiento hasta con tonterías. Como transformar el efecto sobre los mercados bursátiles en la pretendida causa del derrumbe.

Y, además, viene bien lo que sucede para demostrar una vez más -en nuestro paísque las Bolsas no son una inversión marginal, inútil, como aquí se las trata. Todos los medios y la atención ciudadana internacional han venido pendientes de lo que sucedía con los índices. Hasta en la Argentina, las pantallas y diarios se ocupan de mostrar al Merval y sus avatares como uno de los termómetros de la inquietud mundial.

Pero esos índices han sido vapuleados como efecto de lo que han hecho bancos y pseudobanqueros, tanto como negligentes organismos de control, armando nuevos negocios a partir de créditos hipotecarios. Después, llevaron «el virus» a todas partes.

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