¿Por qué será que uno tiene la sensación de que a nuestro mercado le va tan mal, cuando las diferencias del año resultan menos alarmantes que tal sensación? En verdad, si se observa el cotejo entre índices, lo del Merval está a un paso de poder ser neutro en estos meses. Una primera impresión es que aquella imagen de peor puede que provenga de cotejo contra el Bovespa y donde el medidor de Brasil anda en poco más de 9% de alza en 2008. Bueno, tampoco es para brindar tanto lo del vecino, que también deja la sensación de andar mucho mejor, que lo que acusan sus cuentas objetivas. Si vamos por México, hasta concluir casi la semana, subiendo en torno de 4% tan sólo. (Bastante apagadito el Mexbol).
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¿Quién queda, Chile?... Bueno, por allí llega un consuelo mayor, porque el IPSA chileno no solamente que no sube en estos meses, sino que baja más de 4%. ¿Y los desarrollados? Tenemos a nuestros amigos Dow Jones que como el lector sabrá eran dos: Dow y Jones, no como muchos suponen y dejan afuera al pobre Jones...).
Pues, que está en pérdida de 3%. Y si vamos por Europa: todo es un páramo, con negativos que suben hasta nueve, diez por ciento, en estos meses. Sin embargo, los chinos eran estrella: ¿cómo van en 2008?
Pésimo, mire. Shanghai se está lamiendo las heridas, con más de 30% de derrape en este año.
¿Y entonces?... ¿de dónde surge la fea sensación local? Pues, si quiere compárelo con lo meterológico: la temperatura (sin vientos). O la « sensación térmica», que es lo que cala hasta los huesos.
También, para estar a la moda, se pueden tirar paralelos con la «inflación INDEC» -lo que canta en el año-y la «inflación percibida» y soportada diariamente. (Como el reciente aumento a gastronómicos, más de 30%, que casi seguro nos llevará a $ 2 más una tacita de café, ¿o no?)
Usted mira lo que dicen los indicadores oficiales y se ríe, por no llorar. Bueno, es posible que algo como eso nos suceda, cuando tenemos una realidad numérica en el Merval -suave-y nos abarca la sensación térmica: donde se siente que el mercado local lucha no solamente con malas importadas, sino con lastres propios desde lo económico y también lo político y social. Al lado de las acciones hay «bonos» públicos cotizantes que se deshacen en pedacitos, hay gente que sale de nuestra moneda y le da crédito a Estados Unidos, emisor del dólar.
Hay un campo vs. gobierno que aumenta la pelea y ya pasa a segundo plano la discusión inicial, para convertirse en pulseada de: lo «unitario» y lo «federal». La sensación todo lo envuelve, porque nada parece estar bien en estos momentos y es allí donde los números no mienten, pero quedan en segundo plano.
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