Curiosas similitudes con el plan Brady
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El país reconoció todas las deudas oficialmente reclamadas por sus acreedores, u$s 22.000 millones y otros u$s 7.880 millones de intereses.
• Los bonos con descuento
(Discount Bonds): se emitieron a 30 años y conllevaban una quita de 35% con respecto a la deuda original. La tasa de estos bonos era flotante, Libor + 0,8125. Por entonces la tasa Libor se ubicaba en torno a 4%. O sea que la tasa de emisión fue de aproximadamente 4,8125%. Se emitieron u$s 4.500 millones en estos instrumentos y hacia fines de diciembre de 1992 cada bono cotizaba a u$s 55. Así, la tasa inter-na de retorno de los Discount Bonds al momento de suscripción del plan fue 16,5%. (Al viernes pasado, estos bonos valían u$s 44 y su rendimiento se ubicó en 17,3% anual.)
• Bonos Par (Par Bonds): se emitieron por u$s 15.000 millones, a 30 años. La tasa pactada era fija, aunque escalonada hasta su vencimiento. Cavallo acordó pagar 4% el primer año, 4,25% el segundo, 5% el tercero, 5,25% el cuarto, 5,5% el quinto año, 5,75% el sexto año y a partir del séptimo año hasta su vencimiento pagarían 6% anual. El precio de estos bonos fue de u$s 44,5, y el rendimiento anual, de 16,5%. (El viernes pasado, el precio de estos bonos fue de u$s 63,69, y el rendimiento anual, de 17,59%.)
• Bonos a tasa flotante (Floating Rate Bonds, FRB): se emitieron por u$s 7.100 millones para pagar los intereses atrasados. Es un bono a 12 años, con tres años de gracia. Se fijó una tasa Libor + 0,8125. Al suscribirse el acuerdo el valor era de u$s 55 y el rendimiento anual por entonces se ubicó en 19,25%. (Hacia el viernes último, cuando fue anunciado el megacanje, el precio de cada FRB era de u$s 86,69 y el rendimiento anual, de 13,87%.)
• En total se emitieron títulos Brady por u$s 26.600 millones. La forma de pago incluyó, además, pagos en efectivo a los bancos y la compra de garantías en bonos cupón cero de la Tesorería norteamericana, que involucró unos u$s 3.000 millones. Los rendimientos que por entonces pagaban los nuevos bonos que la Argentina sacaba al mercado era 16,5% para los Par y los Dis-count y 19% aproximadamente para los FRB. Si bien se trata de condiciones totalmente diferentes de las actuales, las tasas eran muy similares al rendimiento de los nuevos títulos que salen con el megacanje, que se ubican entre 14,5% y 16 por ciento.
La gran pregunta en el momento en que se gestó el plan Brady era: ¿podrá la Argentina hacer frente al compromiso asumido con los bancos?
El éxito del plan Brady dependía fundamentalmente de una cosa: el superávit fiscal. La Argentina necesitaba en adelante registrar superávit fiscales para poder repagar la deuda que se estaba financiando. Pero, contrariamente, el rojo fiscal fue la regla en cada uno de los años posteriores. « El gobierno generará los equilibrios presupuestarios suficientes para garantizar el pago de los intereses de la deuda pública interna y externa», se comprometió Cavallo pocos días antes de suscribir el plan Brady. Prometió, además, que no se recurriría a los mercados de capitales para financiar déficit. Lo cierto es que los sucesivos desequilibrios fiscales obligaron al gobierno año tras año a recurrir a los mercados de capitales para refinanciar deuda.




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