3 de julio 2002 - 00:00

Darían bonos compulsivos

Darían bonos compulsivos
(El periodista dialoga con una alta fuente del Banco Central sobre el «corralito», reforma bancaria, programa monetario, redescuentos: de rigurosa necesidad informativa.)

PERIODISTA: Ustedes se han comprometido, en el programa monetario, a terminar con el «corralito» en 4 meses. Si lo pueden terminar en ese tiempo, ¿por qué no lo hacen antes, en una semana, con bonos cortos y realización de reservas que luego se van a recuperar? ¿No es mejor terminar con el cáncer antes?

Fuente:
Esto ya se podría haber superado en diciembre, pero entonces Domingo Cavallo no se atrevió. Luego, en general todo fue desbordado y, la verdad, hoy no se termina de cuajo con el «corralito» por el temor a que se dispare el tipo de cambio. Nada más que por esa razón.

P.: Parece atendible, pero también es cierto que hay más confianza en la gente. O sea...


F.:
Sí, pero es un riesgo. De cualquier manera, tiene razón: la gente está volviendo a los bancos. Inclusive, durante junio ha sido más que interesante el seguimiento del programa monetario.

P.: No quiero impresiones, mejor hablemos de números.


F.:
Mire, van a ser públicos. En materia de redescuentos, pasó la tensión y, cuando se hacen reuniones con los bancos, no duran más de 10 minutos. Antes se tardaba entre tres y cuatro horas. Fíjese que habíamos calculado, en el programa monetario, redescuentos por 1.726 millones y finalmente dimos 497 y 41. O sea, casi la tercera parte.

P.: ¿Y con los amparos?

F.: Vamos por partes, separemos «goteo» de los amparos. Con el «goteo», también nos fue bien: habíamos calculado tres mil millones y se fueron 1.610. En cambio, con los amparos se complicó el cuadro: pensamos en 780 millones con un agregado de 200 por tipo de cambio y tuvimos 1.008 más 280 por el ajuste. No esperábamos esto.

P.: Siguen los problemas con los jueces, claro.


F.:
Sí, es una barbaridad, ayer habían habilitado un amparo por 100 millones. Es una locura, pero se pudo negociar. Por suerte, encontramos una forma de recuperar fondos para la AFIP, ya que mucha gente ni siquiera tenía declarado sus ahorros. El éxito es de hasta 90%, con lo cual se explica la evasión. Fíjese que hubo un fiscal del interior que retiró 5 millones y no los había declarado. En fin...

P.: Volvamos a los bancos y a la política de los redescuentos. Ustedes habían dicho que entraba en zozobra aquella institución que reclamara redescuentos por encima de 50% de su patrimonio. Sin embargo, eso nunca se reglamentó.


F.:
Bueno, se va a aplicar. El jueves (por mañana) se reglamentará esto.

P.: También, en el programa monetario, dijeron que hay 6 mil millones para redescuentos, pero no explican cómo se distribuirán. ¿A dedo? Además, dijeron que por cada peso de redescuento, los bancos extranjeros deberían también poner uno. ¿Cómo hacen entonces los bancos del Estado, quién lo pone, y también los bancos nacionales que no tienen casa matriz en el exterior?


F.:
Los extranjeros ya se sabe lo que tienen que hacer. En cuanto a los del Estado, el Estado hará su parte obviamente. Pero nadie debe inquietarse, ya que la situación ha cambiado para mejor. El Nación ya no tiene problemas y en el Central hoy tiene depositados 700 millones. Todo bien inclusive con el Ciudad. El Provincia arrastra un pasado, es cierto, pero está bajo control. En cuanto a los nacionales, habrán protestado contra Pedro Pou, pero hoy le deben prender una vela por tantos requisitos de liquidez que les exigió. De modo que, salvo algunos pequeños, están mejor que cualquiera, sobre todo los que están en las provincias y actúan como regionales.

P.: ¿Con el Velox (suspendido) estuvieron poco contemplativos? ¿Con poco hubiera podido subsistir?


F.:
Es cierto, porque no eran muchos los depósitos a la vista ni los plazos fijos. Pero hubo denuncias, la experiencia nefasta del Mayo con la offshore nos puso nerviosos en su momento y hoy nadie quiere arriesgarse a un problema judicial. Es una consecuencia de la crisis.

P.: Volviendo a la banca estatal, ¿no hay reforma entonces?


F.:
Seriamente, nadie puede pensar en hacer una reforma cuando integra un gobierno de transición. Hasta puede salir al revés. Lo que uno trata de hacer es que no se desmadre la situación, nada más.

P.: Me queda otro tema: ¿cuándo sale la reglamentación del Decreto 905 que habla del canje de depósitos para comprar casas y autos? Lo quería Roberto Lavagna y no salió.


F.:
Mire, dudo que vaya a salir. No se puede envilecer aún más la moneda de los ahorristas. Ya han perdido mucho y, si se hiciera esa reglamentación, habría filtraciones para el dólar y se depreciaría más el peso. No, no va a andar.

P.: Lo que parece que no anda es el BODEN, a pesar de todos los esfuerzos.


F.:
Vamos a ver, hay que esperar. Usted sabe que pensamos en un éxito de 30%. Si no es así, finalmente, habrá que ir a una forma más directa, compulsiva, como se pensó originalmente.

P.: ¿Y para qué se demoró ese desenlace?


F.:
Bueno, pregunte en Economía, Lavagna creía que él podía hacer rascar la cacerola de los bancos cuando en algunos casos hasta desapareció la cacerola. Decía también, al revés de la verdad, que la Corte Suprema, para abocarse al tema, exigía que el bono no fuera compulsivo. En fin...

P.:Veo que no anda bien el Banco Central con Lavagna.


F.:
Ni bien ni mal, el Central simplemente no se va a someter a Economía.

P.: ¿Y Pignanelli (Aldo) cómo anda al frente del BCRA?


F.:
Es duro, pechador, tiene ya 6 años en el Banco, no deslumbra por lo teórico obviamente, pero como es vivo, sabe a quién consultar. Fíjese que hay una línea de autonomía que viene desde Pou y se mantuvo con Mario Blejer. Pignanelli ha sido buen amigo de los dos.

P.: Bueno, entonces ¿quién será el vice del Central?


F.:
A mí me parece que no va a ser Alberto Camarassa, el amigo de Lavagna. Creo que ese cargo va para un técnico como Hugo Garnero.

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