Mientras se entrecruzaban los posibles motivos, en un medio en el que se tienen para elegir señales adversas, y los operadores se aferraban a ellos según sus creencias: la realidad práctica vio el viernes a un mercado bursátil que nuevamente desbordó en oferta, sostuvo un ritmo de órdenes de importancia y acabó por agregar otro 1 por ciento a la violenta caída del jueves. En la última fecha quedó a solas con su problemática, mientras el Bovespa ensayaba un repunte de más de 2 por ciento. El desarrollo resultó en línea con lo que cabía esperar, tras la actuación del jueves, cuando se había dado una pésima aleación de Merval en baja notoria, junto con aumento del volumen. La brecha se había abierto y por allí siguió manando ventas en el cierre semanal, con 78 millones de pesos de efectivo y un índice cerrando en 1.435 puntos y decayendo otro 1 por ciento.
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La segunda etapa de junio cambió, en buena medida, la expectativa que se había creado. Cuando existían ciertas coincidencias en el mercado, por ver a un Merval afianzado por encima de los 1.550 puntos: a partir de hoy se lo debe tratar de suturar y desde un nivel más de 100 puntos inferior a lo supuesto. Cayéndose el buen momento que vivieron ciertos títulos clave, como Grupo Galicia, solamente cabe aguardar que la oferta serene sus ritmos de inyección de partidas, para permitir un rebote. Será un volver a empezar, como otras veces. Viaje redondo.
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