18 de enero 2001 - 00:00

De la Rúa vetó la política en la cumbre mediática hoy en Olivos

Entusiasmado por el blindaje, que cree que es su oportunidad final, el gobierno someterá a sus funcionarios y al público a una ordalía mediática. Entre las 8.30 de hoy y el mediodía de mañana habrá un megagabinete en Olivos con más de 100 asistentes que, además, deberán salir a dar una conferencia de prensa por hora para exponer los planes de la administración De la Rúa. Es el relanzamiento de la construcción de 30 mil viviendas en todo el país que había quedado congelado por la crisis financiera de octubre y el comienzo de la licitación de las 77 del plan que para este año prevé una inversión de $ 2.000 millones. La reunión la hace el Presidente con condiciones muy estrictas para los asistentes: no podrán hablar de política, pero tampoco lamentarse sobre la economía. Los últimos datos le juegan a favor al Presidente, que busca desviar la atención puesta sobre su gobierno en otras áreas. Según De la Rúa, aún no es tiempo para hablar de candidaturas y la época de los dramas económicos quedó atrás con el auxilio financiero que vino del exterior. La reunión la abre De la Rúa con un discurso que dirá con público y periodistas buscando darle el más alto perfil posible y transmitir así que, a un año de su asunción, recién ahora comienza su gobierno. Más allá de las prohibiciones presidenciales, las candidaturas para las trascendentales elecciones de fin de año ya dominan todas las conversaciones entre funcionarios.

Fernando de la Rúa intentará poner a su gobierno en un desfiladero: ha convocado a un megagabinete en Olivos en el cual está prohibido referirse a candidaturas pero donde tampoco habrá mucho margen para hablar de economía.

En las instrucciones que envió en las últimas 24 horas a los 104 asistentes de hoy a este nuevo relanzamiento de su administración -a poco más de un año de la asunción-le recordó que no es tiempo de candidaturas ni de política pero que tampoco es ya oportuno lamentarse de las condiciones de la economía.

El discurso será que ahora lo único que importan, logrado el blindaje financiero, son las obras públicas, los planes sociales y las reformas institucionales. Para eso el Presidente dedicó toda la jornada de ayer para montar un retablo mediático que dará que hablar hoy y mañana. A las 8.30, el Presidente dará un discurso público ante los medios que se ha cuidado se agolpen en Olivos para reproducir sus dichos. En ese «speech» reiterará que el drama económico ya fue y que el tiempo político aún no llega. Tratará con dureza a sus funcionarios que se muestren politiqueando en internas y pujas por candidaturas y repetirá que no va a tolerar que se distraigan de la tarea de gobierno.

Describirá, según el borrador que ayer revisó varias veces con el auxilio del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y los secretarios Horacio Jaunarena y Ricardo Ostuni, cómo «el país ha esperado esta oportunidad durante mucho tiempo», insistirá en que « el blindaje es un esfuerzo de todos» y declarará que « la recesión ya ha terminado».

El discurso repasará los seis puntos principales de lo que quiere sea el «relanzamiento» de la gestión: 1) reforma del Estado, 2) reforma política, 3) plan de infraestructura, 4) reformas provinciales, 5) reforma previsional y 6) desregulación de las obras sociales.

En esos seis puntos y no a otra cosa, dirá hoy De la Rúa, deben concentrarse los esfuerzos de todos los 104 convocados de hoy (ministros, secretarios, subsecretarios, jefe de gabinete ministeriales) a los que se agregarán las mesas de conducción de los bloques del oficialismo en el Congreso de la Nación.

El discurso durará 20 minutos y después de cerrarán las puertas del edificio de jefatura de la residencia de Olivos.

Quedarán solos los ministros con el Presidente para arrancar con una primera exposición global de los planes de cada cartera. El primer lote prevé que arranque con Relaciones Exteriores, Interior, Justicia y Defensa. Sigue un café y arrancan los informes de Educación, Economía (estará Mario Vicens, en ausencia de José Luis Machinea, de road show por el extranjero), Desarrollo Social, Trabajo, Salud y Jefatura de Gabinete.

Conclusión

Entre las 11.45 y las 13, está previsto que los asistentes se repartan en dos meses de trabajo para preparar una conclusión de lo hablado. Una tarea que se presume llevarán hecha de la casa; es decir que aprovecharán para su cuidado personal, atender los celulares y tomar posiciones ante el periodismo.

A las 13.30 entrará el lote de secretarios, subsecretarios y «diputados nacionales» (dice el programa, que se olvidó de los senadores).
Este grupo tomará asiento en las mesas que prevén darle de comer a 104 invitados más el Presidente y la gente que él acerque. El menú, dictaminaron ayer el Presidente y sus ayudantes, será frugal porque De la Rúa quiere que sea un almuerzo de trabajo y después sigue un aquelarre de prensa.

Se trata de un nuevo turno de exposiciones de cada ministro y sus colaboradores, no ya en general sino en particular y ayudados por sus respectivos staffs. Para este round de disertaciones específicas hay otra minuta presidencial con indicaciones sobre qué decir.
Cada equipo deberá exponer sus objetivos de corto, mediano y largo plazo, las dificultades que creen encontrarán en su cumplimiento, cómo cree cada ministerio que puede contribuir a llevar adelante los seis ejes lanzados por la mañana.

Consciente el Presidente, que ha organizado este campeonato dialéctico, de que esos contenidos deben trasmitirse al pueblo, ha pedido que cuando un ministro termine de hablar vaya a la sala de prensa de Olivos y les atice una repetición ante los periodistas presentes.
Eso prevé una ordalía mediática de una conferencia de prensa por hora entre las 15.30 y las 18.30 (Patricia Bullrich, Hugo Juri, Héctor Lombardo y Graciela Fernández Meijide) que paralizará la atención del país.

Como van a quedar todos agotados, el maratón sigue mañana. A las 9 del viernes
Federico Storani, después Mario Vicens, Enrique Martínez (PyMEs), Hernán Lombardi (Turismo) y Rodolfo Campero (ANSeS). Como el Presidente ya no sigue de vacaciones (ayer regresó su familia de Chapadmalal) los funcionarios temen desmayarse con la extensión del megagabinete durante el fin de semana.
Como adelantó este diario, el propósito de la reunión es restarle validez a cualquier otra concentración de funcionarios como la que había convocado
Carlos Becerra (SIDE) para un arbitraje de encuestas y candidaturas. Pero lo más importante serán los anuncios de hoy y especialmente mañana (que es cuando le toca a Vicens hablar del plan de infraestructura) sobre obras públicas.

Viviendas

La pieza central es el anuncio -adelantado por este diario-de que se descongela la construcción de 30 mil viviendas en todo el país con créditos de la banca pública y privada a una tasa líder del Nación de 10 por ciento.

También la descripción (ver nota aparte) de la curva de realización de las obras previstas en el plan de infraestructura que le llevó el nuevo responsable del área (aunque aún no ha jurado), Aníbal Rothamel, al Presidente ayer. El conjunto de las obras previstas es la gran esperanza del gobierno para reanimar la actividad en todo el país y prevé en el primer año una inversión de $ 2.000 millones
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