De Vido reclamó inversiones; israelíes ofrecen cooperación

Economía

«Tenemos muchos negocios para hacer en sectores como minería, transporte, comunicaciones y agroindustria; nuevas tecnologías de la información, seguridad, en los frutos que el mar nos brinda y en todas aquellas áreas que garantizan un mejor vivir.» El pedido fue hecho por el ministro de Planificación, Julio De Vido, a los empresarios israelíes que acompañaron en su viaje a Buenos Aires al vicepremier Ehud Olmert. Fue durante un desayuno organizado por la Cámara de Comercio Argentino-Israelí, que preside Marcelo Mindlin ( Grupo Dolphin) en el Sheraton Buenos Aires.

Además de los visitantes -entre los que se contaban representantes de Netafim, la inventora del riego por goteo, las tecnológicas Alvarion, Mer y RAD, que se entrevistaron con ejecutivos de las principales telefónicas y empresas de energía, etc. -escucharon al ministro los locales Eduardo Elsztain (IRSA), Leonardo Maffioli (SOCMA), Samuel Liberman, Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), César Bengrower (Sica), Saúl Rothsztajn, Abraham Kaul (AMIA), Miguel Kiguel, Federico Aversa (Persicco), Sami Murad (Sheraton), el secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, y el embajador israelí Rafael Eldad.

La presencia de Maffioli y de Ernesto Schvartzer tenía relación directa con el proyecto de El Yuto (en Salta), que fuera adelantado por este diario, y que está desarrollando el grupo que encabeza Franco Macri en colaboración con la Universidad Ben Gurion y varias empresas israelíes. Por eso, al caer la tarde Olmert recibió a Macri a solas en el Alvear Palace, donde conversaron durante 40 minutos sobre tierras áridas en Salta y el Néguev, y la posibilidad de extender los negocios del empresario.

El ministro agregó que era necesario
«alinear la tasa de interés interna con la tasa de interés internacional, que hoy está sustantivamente baja», y apuntó que «el presidente Kirchner tiene claro que una baja tasa de inflación facilita los proyectos productivos».

• Reiteración

Por su parte Olmert, con su estilo enfático y frontal (y hablando en inglés), reiteró algunas de las ideas-fuerza que viene exponiendo desde su llegada, y que este diario reflejó ayer. Luego de pintar un panorama del conflicto en Medio Oriente y de las posibilidades de paz que se abrieron luego de la muerte de Yasser Arafat, el «número dos» del gobierno israelí -a quien muchos sindican como la verdadera fuerza motriz de la administración de Ariel Sharon-recordó que la Argentina y su país tienen un vínculo histórico (del cual, dijo «la comunidad judía argentina es punta de lanza muy valiosa»). Admitió que «envidiamos el crecimiento sostenido de la Argentina en estos dos años, y ahora queremos expandir la relación a la cooperación económica». Reiteró el proyecto de crear un fondo (con dinero israelí) para «R & D» ( investigación y desarrollo). «El ministro de Finanzas Benjamin Netanyahu privatizó muchos de nuestros servicios públicos siguiendo el modelo argentino, es cierto, pero tratando de evitar sus errores», agregó. Luego de admitir que « estoy acá arriba y no ahí abajo porque creo que todo político es un hombre que no tiene talento para hacer negocios», el vicepremier pidió mayores inversiones israelíes en la Argentina, llevar el intercambio bilateral de los actuales u$s 200 millones anuales a u$s 1.000 millones en tres años, cerró diciendo que «necesitamos la cooperación: somos un mercado demasiado chico».

El desayuno lo cerró Miguel Kiguel -De Vido no se quedó a escucharlo: lo aguardaba Enrique Locutura de Repsol YPF para hablar de la suba o no de los combustibles-con una visión bastante optimista de la economía, pero advirtiendo de los riesgos que constituían sobre el crecimiento los cuellos de botella en infraestructura y la posibilidad de un rebrote inflacionario. «Veo como un riesgo que se haya acumulado 2,4% en dos meses», dijo.

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