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28 de junio 2006 - 00:00

Debió plegarse a la mala onda

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Ya quedando atrapado en las malas señales que volvían desde afuera -y turbulencias que se perciben en lo financiero local- no apareció una «maxi» jugada de Tenaris, para poder equilibrar los tantos. Y Buenos Aires resultó otro eslabón en la «cadena de la tristeza» que envuelve a los recintos en el mundo. A las pérdidas del Dow y del Bovespa, el índice porteño replicó de modo más acentuado. Y también se volvió a caer de la cornisa de los 1.600 puntos, finalizando levemente por debajo.

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En desarrollo que fue algo más dinámico que ruedas pasadas, el incremento de ritmo provino de una oferta más preocupada y que llevó al Merval a zona mínima de 1.595 puntos, habiendo hecho máximo de 1.644 -superando por más de veinte puntos el cierre previo- pero culminando sólo en 1598. Esto dejó saldo de 1,4% de rebaje y para condicionar seriamente lo que será el remate de junio. El total de efectivo para acciones rozó los $ 68 millones, algo más de 12% de la cifra global del día, destacando netamente la marcha en reversa puesta por la plaza de Tenaris y que con 380.000 títulos tuvo un retroceso de 1,6%. No actuaron como soportes las otras acciones de cierto peso en el ponderado, sumándose Galicia a la cuenta adversa y con 1,7% de recorte. Acíndar, casi 1%, completó el terceto mayor de incidencia negativa. En tanto Comercial resultó máximo porcentual, entre las líderes, con 4,7% de baja. Una fecha que volvió a poner sobre la mesa lo complicado de los mercados, por más que aparezcan ciertos «oasis» temporales. Y cuando no surge alguna jugada «genial» de las que pueden ejercer fuerte control sobre el índice, queda en superficie el grado de debilidad. Ayer tocó ritmo bajista, con volumen en alza, en mala aleación. Y es duro.

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