18 de enero 2005 - 00:00

Déficit comercial en EE.UU., aún inmune a caída del dólar

Hu Jintao
Hu Jintao
Nueva York - En el período actual de un dólar depreciado y un déficit récord y creciente en la balanza comercial de Estados Unidos, vale la pena recordar la teoría económica de la llamada «Curva J». Según ella, una moneda que se está depreciando puede de hecho empeorar el déficit comercial de un país en los primeros uno o dos años, antes de realmente reducirlo.

En la primera etapa, la gente sigue comprando productos extranjeros al mismo ritmo, pese a los precios más altos de las importaciones. Los extranjeros, por su parte, continúan comprando la misma cantidad de bienes de un país pese a los precios más bajos de las exportaciones, lo que conduce a un déficit comercial incluso mayor, de acuerdo con la teoría.

No obstante, con el tiempo, los precios más altos de las importaciones menoscaban la demanda de las importaciones, mientras que los precios más bajos de las exportaciones conducen a un incremento en las exportaciones, lo que reduce el déficit, dicen los libros de texto.

• Sin precedentes

Aun así, las cifras comerciales más recientes muestran que la continua depreciación del dólar frente a una canasta de grandes divisas, una tendencia que comenzó hace tres años, no ha podido evitar que el déficit comercial de Estados Unidos haya alcanzado niveles sin precedentes.

«La tradicional 'Curva J' no está funcionando en Estados Unidos», dijo Phil Suttle, estratega mundial de JP Morgan-, en Washington. Comúnmente toma cerca de 18 meses para que se produzcan los efectos correctivos de la « Curva J» sobre los desequilibrios comerciales de un país, pero Suttle y otros economistas destacan varias razones por las cuales esto no está ocurriendo esta vez.

La globalización, Internet y las sofisticadas técnicas de cobertura en las inversiones han limitado el impacto que tienen los vaivenes en los tipos de cambio sobre los balances de las empresas y los países en los últimos años. La despiadada competencia y una mayor capacidad para protegerse contra la volatilidad cambiaria han obligado a muchas empresas a aceptar ir reduciendo sus márgenes de ganancias, en lugar de trasladar el aumento en los precios a los consumidores. Esto también las ha dejado fuera de los mercados externos debido a los precios.

Los exportadores de la zona del euro y Canadá, por ejemplo, han debido enfrentar esa realidad debido a que sus monedas se han apreciado pronunciadamente frente al dólar en los últimos años. Además, el dólar está cayendo desde lo que muchos dicen eran niveles extremadamente sobrevaluados, inflados por la burbuja bursátil de finales de los años '90. Por lo que comparado con mediados de los '90, el actual valor del dólar no es para nada débil, argumentan algunos.

• Récord

Entonces, ¿podría llegar a aplicarse la teoría de la «Curva J» a Estados Unidos en algún momento? «No sé si creo en eso todavía», dijo Peter Moricci, profesor de negocios de la Universidad de Maryland. «No hemos tenido una «Curva J» desde hace algún tiempo», agregó.

Las cifras más recientes de la balanza comercial de Estados Unidos parecerían confirmar eso. El déficit, la diferenciaentre lo que el país importay lo que exporta, alcanzó un récord de 60.300 millones de dólares en noviembre.

En ese mes, el dólar se situó en sus niveles más débiles en nueve años -de acuerdo con una base de ponderación de flujos-. El billete verde también tocó un mínimo histórico frente al euro, que tiene cinco años de existencia, y bajó a cerca de mínimos de cinco años frente al yen.

Pero muchos expertos hacen notar que otra moneda tiene la clave para destrabar el problema comercial de Estados Unidos: el yuan chino.

China representa cerca de 25 por ciento del déficit comercial de Estados Unidos y mientras su presidente, Hu Jintao, mantenga su moneda en una paridad fija frente al dólar, es posible que crezca más. «Ellos cambian el panorama: cualquier clase de reglas ya no tienen importancia», dijo Moricci sobre la paridad de China. El régimen de tipo de cambio fijo de China de cerca de 8,28 yuanes por dólar, en vigor desde hace casi una década, es ahora el elemento individual más crucial de las relaciones económicas y comercialesentre Estados Unidos,-Asia y el resto del mundo. A medida que el dólar se ha debilitado, el yuan lo ha seguido frente a cada una de las otras monedas, manteniéndose competitivamente más barato y dando un enorme impulso a las exportaciones chinas, una gran porción de las cuales está destinada a los insaciables consumidores estadounidenses.

• Enormes ingresos

La economía de China está creciendo tan rápido que los ingresos en dólares provenientes de las explosivas exportaciones son enormes. Sumado a esto, están las fuertes inversiones extranjeras directas y es fácil ver por qué las reservas internacionales de China se elevaron a 610.000 millones de dólares a fin del año pasado, 207.000 millones por encima de la cifra registrada un año antes.

Para mantener la paridad de la moneda y evitar presiones alcistas sobre el yuan, China recicla esos miles de millones de dólares hacia bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esto ayuda a mantener bajas las tasas de interés de largo plazo de Estados Unidos, lo cual, a su vez, permite a los consumidores norteamericanos seguir endeudándose para consumir productos importados, especialmente los provenientes de China.

Hasta tanto esté en vigencia la paridad, otros países de Asia son renuentes a permitir que sus monedas se aprecien demasiado contra el dólar y de esa manera socaven sus propias exportaciones.

Envalentonados por las relativamente bajas tasas de interés y una cantidad de importaciones chinas y asiáticas baratas, los consumidores de Estados Unidos aumentan sus gastos cada vez más y, como indican las cifras de la balanza comercial, el ciclo no muestra signos de revertirse en el corto plazo.



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