Por su parte Camaño propondrá que las empresas que tienen dificultades para liquidar los 100 pesos y puedan comprobarlo en los balances, accedan a un plan de pagos de hasta dos cuotas de 50 pesos cada una. Según los datos del Ministerio de Trabajo, actualmente 83% de las empresas privadas alcanzadas por la medida estaría cumpliendo normalmente con las liquidaciones, con lo que este plan regiría sólo para 17% restante. Entre este porcentaje estarían fundamentalmente los comercios y las empresas de construcción, con el más alto nivel de incumplimiento.
Fuera del conflicto por el destino de los 100 pesos, el segundo tema que tratará la mesa será la implementación del blanqueo de empleados en negro. La idea de Camaño, que por ahora no tiene el apoyo del Ministerio de Economía, es la de permitir que las empresas (sobre todo PyMEs) que blanqueen trabajadores que hoy no efectúen aportes, puedan descontar por un tiempo determinado estos pagos de IVA o Ganancias. Para la cartera que dirige Roberto Lavagna, este proyecto sería como revivir los planes de competitividad de Domingo Cavallo. Además serían un problema en momentos en que se negocia con el FMI sobre la base de la imposibilidad de mayores ajustes fiscales.
Otra idea sobre la que se trabaja en el ministerio es la posibilidad de abrir líneas de crédito para las empresas que blanqueen trabajadores.
Donde aparentemente no habrá hoy mayores avances es en la posibilidad de flexibilizar los horarios laborales. Según los empresarios, con la imposibilidad de reducir el pago de las indemnizaciones (que hoy son el doble de lo normal), se impide la contratación de nuevos empleados. A partir de aquí las empresas aumentan las horas extra trabajadas en lugar de tomar nuevos trabajadores. Según la CGT de Daer, hablar de este tema implica crear «empleados de primera y de segunda».
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