Del relato a la realidad: la producción nacional (y Vaca Muerta) atada con alambres
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Las dos preguntas claves que se hacen los inversores
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El truco para ahorrar cientos de dólares en pasajes y visitar dos destinos al precio de uno
Fuente: elaboración propia en base a datos de la Secretaría de Energía, Tablas Dinámicas. Se descontaron Fortín de Piedra a las producciones totales de 2017 y 2018; Campo del Indio Este a 2018; Estación Fernández Oro a 2018, restada la producción de 2017 no atribuida a la Resolución 46; Aguada Pichana Oeste a 2018, Aguada Pichana Este VM a 2018 y Rincón de la Ceniza a 2018, restada la producción de 2017 no atribuida a la Resolución 46.Ahora, si hemos de recordar que en 2017 la producción cayó 1% (contra una expansión del 4,9% en 2016); y si hemos de recordar también que de no haber sido por el mega yacimiento heredado (Vega Pléyade) el crecimiento mencionado de 2016 hubiera terminado en estancamiento, queda claro que debía tomarse urgentemente una decisión que revirtiera el pésimo desempeño, aunque esa decisión implicara echar mano a los renegados subsidios. Y así se hizo, porque la lluvia de dólares y la revolución energética nunca -siquiera hoy- se hicieron realidad. Aquí la razón de los recurrentes viajes a EE.UU., para inversiones que nunca llegan y, más importante, que al día de hoy no superaron las realizadas en el marco del acuerdo entre YPF y Chevron (2013), a pesar de no contar entonces las empresas foráneas con los beneficios (leoninos para el país) que graciosamente obsequia la administración Macri.
La mayor producción gasífera en el tercer año de Macri se sostiene con "alambre" y gracias a los tan vilipendiados subsidios. Esos mismos subsidios que fueron la razón de ser del incremento brutal de los precios del gas en boca de pozo y su traslado a la tarifa (léase, tarifazo); que fueron y son, asimismo, la causa de nuestro sufrimiento y del supuesto dolor que le provoca a un presidente que dice no haber tenido otra opción. Llegado a este punto, tal vez el lector o la lectora se pregunten: ¿Qué hicieron entonces con los miles de millones de dólares de incremento en el precio del gas desde 2016 a la fecha?
Y lo más paradójico o, para ser más precisos, lo más perverso. La ciudadanía no sólo seguirá subsidiando las ganancias siderales de las transportistas, distribuidoras y productoras; no sólo subsidiará las deudas contraídas entre ellas consecuencia de la mega-devaluación y la dolarización de la energía (y que ellas mismas promovieron), sino también y a partir de 2019 subsidiará un Fideicomiso para financiarles nuevas inversiones y mayores ganancias a Rocca y Eurnekian y, con él, el sostenimiento de una producción en ascenso con destino de exportación. Mientras tanto, para los argentinos y las argentinas, sus empresas y PyMEs el gas natural ya es un bien de lujo cada vez más escaso.
* Director de OETEC




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