28 de marzo 2003 - 00:00

Demasiado seria para los analistas

Demasiado seria para los analistas
Es larga, cae. Es corta, sube. En lugar de estar hablando de la relación entre la guerra y el comportamiento de las acciones, pareciera que la mayor parte de los analistas se entretiene hablando de algún otro tema, más bien adolescente. Como en esas comparaciones juveniles (e inútiles), lo que importa no es la longitud, sino lo que pasa antes, durante y una vez que acaban las cosas. Esto no quiere decir que los vaivenes de la guerra no afecten el ánimo de los inversores. Pero de ahí a que ésta sea la única explicación, es el disparate favorito de quienes apuestan a un rally, sabiendo que ni la economía ni la realidad empresarial lo justifican y que sólo una victoria aplastante de la coalición podría cambiar el ánimo de los inversores. Con lo peor del día en la primera media hora de operaciones (el Dow -1,53%), los comentarios se concentraron en la "mala nueva" del incremento de tropas para el Golfo y la fuerte resistencia que están haciendo los iraquíes en distintas ciudades. La falta de noticias graves y las palabras de aliento de Bush y Blair se usaron como catalizador de una recuperación que alcanzaba su máximo poco después de las dos de la tarde, cuando el Dow ganaba 0,26% (los "más veteranos" hablaron sobre los rumores de que se había disparado una importante orden "programada" y de la aparición de "pescadores oportunistas" atrás de ella). Una hora más tarde y sin otras nuevas, los precios volvían a ceder y cuando sonaba la campana, el Promedio Industrial quedaba en 8.201,45 puntos, retrocediendo 0,35%. Si algo sugiere una variación tan pequeña, es que no se apostó ni a la victoria ni a la derrota, y que la guerra es algo demasiado serio como para que los analistas la usen como excusa por su falta de entendimiento.

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